Dr. Fernando Carbone Campoverde
Ex Ministro de Salud
Es evidente que el desarrollo del país en los últimos 10 años ha hecho crecer de forma casi sostenida y significativa los promedios macroeconómicos del Perú. No cabe preguntarse si el Perú ha mejorado, pero si es pertinente cuestionarse ¿Para quién ha mejorado? ¿Acaso lo ha hecho menos para quienes estaban en mala situación y aún lo siguen estando y lo ha hecho más para quienes ya estaban en buena situación?
En esto parece residir la explicación para una brecha que lejos de disminuir parece crecer entre un país andino rural, campesino,
indígena, amazónico respecto a otro país costeño, urbano, criollo, industrializado, que sigue su propio ritmo de desarrollo creciente y que no es sensible a que otra parte de la misma sociedad tiene familias que no cubren sus gastos vitales.
La generación de riqueza en el Perú ha sido impresionante y llena titulares mediáticos; la brecha “norte – sur” interna permanece invisibilizada y salta de vez en cuando a los medios, cuando estalla en hechos de sangre y violencia que pronto parecen olvidarse, salvo para quienes perdieron en los mismos a alguien a quien amaban. Parece que este camino ya recorrido por países hermanos, con realidades poblacionales similares (aunque con contrastes más marcados que los nuestros) no nos mueve a cambios sociales mas profundos por propia iniciativa; y la pregunta latente es ¿hasta cuando será así? La “escepticemia” latinoamericana, también crece dentro de nuestras fronteras. Los pobres del Perú no pueden, no quieren y no van a esperar más.
Añadamos a lo anterior que nuestra estructura poblacional está cambiando notoriamente:
Transitamos ya francamente a una reducción de las generaciones jóvenes; pasamos de la “pirámide egipcia” a la “cúpula camboyana”. Si bien esto significa para los siguientes 20 años una supuesta ventana de oportunidades de carácter demográfico, lo ocurrido en quienes nos han presidido en este comportamiento (países asiáticos con variables internas culturales, étnicas y sociales más parejas que las nuestras) nos debería alertar respecto a temas que el envejecimiento, la concentración y el despojamiento poblacional causan al presente.
La “transición demográfica” por la que ya caminamos nos muestra una fuerte concentración de la población (76%) en medios urbanos y/o costeños que representan menos del 5% del territorio nacional. 24% de la población permanece dispersa en el 95% del territorio nacional[1]. La “transición demográfica” se acompaña de una “transición epidemiológica”, que en nuestro caso nos complica seriamente el presupuesto para atender la salud de la población: las enfermedades no trasmisibles (cánceres, enfermedades del envejecimiento, cardiopatías, neuropatías, enfermedades mentales, problemas metabólicos, etc.) alcanzan y superan en algunos casos a otras enfermedades que todavía no logramos minimizar los suficiente: las infectocontagiosas (dengue, tuberculosis, malaria, hepatitis, Sida, rubéola, diarreas, etc.).
Sumado lo anterior a la heterogniedad de la población peruana en lo étnico, cultural y socio económico, una reflexión sensata sobre nuestro futuro debería llevarnos a valorar a aquello que durante generaciones enteras ha sido el hilo vinculante para los ciudadanos de este país: a la familia peruana en su condición de cuna de la democracia y abogada de la gobernabilidad.
Este hecho es tan antiguo en realidad que en la propia ley de las comunidades campesinas, indígenas y amazónicas se reconoce que las mismas son: “Organizaciones de interés público con existencia legal y personería jurídica, integradas por Familias que habitan y controlan determinados territorios, ligados por vínculos ancestrales, sociales, económicos y culturales, expresados en la propiedad comunal de la tierra, el trabajo comunal , la ayuda mutua, el gobierno democrático y el desarrollo de las actividades multisectoriales cuyos fines se orientan a la realización plena de sus miembros y del país”.
Vida, Familia, Población y Sociedad, son elementos de humanidad que se nutren unos a otros. El mundo va siendo lo que las sociedades hacemos de el; las sociedades son lo que las mujeres y los hombres que las formamos hagamos de ellas; y las mujeres y los hombres no somos mas que aquellas niñas y niños que nos hicimos adultos dentro de Familias que nos aceptaron primero y nos formaron después.
La lógica y el enfoque de Familia es una corriente reciente que nos permite centrar el desarrollo sostenible y solidario de los países de manera mas humana, racional y efectiva, que lo que fué la lógica y el enfoque poblacional de los últimos 30 años.
El Acuerdo Nacional, El Plan Nacional de Apoyo a la Familia recogen este enfoque y lógica innovadoras. Por ello el nuevo Plan nacional de Población actualmente en elaboración debe ubicarse también dentro los anteriormente señalados, si quiere ser un instrumento acorde con la visión de un Perú grande que le pertenezca por igual a todos los peruanos en el siglo XXI.
Y en esta perspectiva se necesita dar un gran salto gubernamental: pasar de un Ministerio de Mujer y Desarrollo, al MINISTERIO DE LA FAMILIA Y DESARROLLO SOCIAL.
[1] Perú: Crecimiento y Distribución de la Población 2007, INEI.

Fue así que muchos españoles emprendieron la ardua travesía hacia el hipotético ‘El Dorado’ buscando lograr la ansiada gloria y fortuna para su imperio, como para ellos mismos. Sin embargo, debido a las condiciones extremas de la región y al poco suministro terminaban retornando al punto de partida, desilusionados de la magna empresa. Salvo claro está el caso de quienes vieron ‘más allá’, como, por ejemplo, Francisco de Orellana, que descubrió el río Amazonas y realizó magníficas descripciones de los lugares y tribus que avistó a su paso.
¿Y la vida del concebido?


Por un lado, propone la declaración de un bien como integrante del patrimonio cultural la realice únicamente el Congreso de la República. Es decir, el Instituto Nacional de Cultura (INC), la Biblioteca Nacional del Perú y el Archivo General de la Nación, ya no serán competentes para declarar los bienes bajo su competencia como integrantes del patrimonio cultural.
cultural para que sea expropiado-. El régimen vigente contempla únicamente dos supuestos para la expropiación. Primero, cuando el bien se encuentra en peligro de perderse por abandono, negligencia o grave riesgo de destrucción o deterioro sustancial. Segundo, cuando se trate de consolidar la unidad inmobiliaria a fin de conservar y poner en valor el inmueble.
poder avanzar, me puse a pensar en la capacidad que tenemos los peruanos de ‘adaptarnos’ a cualquier iniquidad. Nos estamos acostumbrado -luego de derramar bilis de la cólera e impotencia que sentimos- a aceptar, a resignarnos, a dejar que se pase por encima de nuestros derechos a toda marcha. Y esto, lamentablemente, es solo una muestra de lo que normalmente sucede en nuestra sociedad.
mucho su campo de elecciones particulares. El axioma resultante -la ‘necesidad’ y ‘grandeza’ del Estado- se basa en el ‘empequeñecimiento’ del individuo y en su ‘manejo’ de acuerdo a las reacciones (tendencias). Así, nuestra sociedad-masa resulta integrada por un poder político central y la suma de actuaciones individuales desconectadas entre sí y en relación con el todo social. Ante un desinterés (¿forzado?) de los sujetos por el bien común el Estado se ha hecho cada vez más potente, más centralizado y más burocrático.
Cuando se dio cuenta de que no iba a poder tocar su fondo de AFP hasta que cumpliera los 65 años y que nadie lo iba a contratar por el mismo sueldo al que estaba acostumbrado, decidió invertir su liquidación en abrir una cevichería en Pisco que permitió que sus hijos terminen su educación superior, y hubiera seguido en el negocio gastronómico si no fuera porque el terremoto del sur se trajo abajo su local. Ahora Rolo tiene 50 años, tiene claro que le sobra experiencia en ventas pero que resulta muy caro para volver a ingresar a la planilla de cualquier empresa así que prefiere ‘cachuelearse’ haciendo taxi “Ya no tengo capital para empezar otra vez, no quiero endeudarme y tengo que esperar hasta los 65 años para ver esa plata así que no tengo de otra”, dice resignado.

