Sociedad Amantes del País

La pila bautismal de los Bartra (Tarapoto, 1895)

Por Miguel Vela Alvarado, investigador sanmartinense.

La hermosa pila bautismal fue donada por don Tomás Bartra Dávila a la Iglesia Matriz de Tarapoto el primero de enero del año 1895. Por tradición se conoce que el donante de la citada pila y del campanario de la Iglesia Matriz, fue este notable vecino. Décadas atrás cuando vivíamos en Tarapoto, veíamos como algunos familiares Bartra se tomaban fotografías en la pila; siempre orgullosos de esta donación.

 

 
Después de múltiples llamadas y pedidos (durante un lapso de tres años) hemos podido obtener fotografías donde se aprecia la dedicatoria en bajo relieve que dice:
“Pila obsequiada por Tomás Bartra a la Iglesia de Tarapoto, Enero 1º de 1895”.
El benefactor fue don Tomás Bartra, que nació en Tarapoto, el 3 de octubre de 1843; fue un comerciante acaudalado durante la época dorada del caucho. Fundador en tercer orden de Iquitos (1867). Sus padres fueron don Joaquín Bartra y doña Francisca Dávila. Entre sus hermanos podemos mencionar a Eusebio, Santiago (mi tatarabuelo), Toribia, José María, Encarnación, Isidora y Manuela. 
Partida de bautismo de don Tomás Bartra.png

Partida de bautismo de D. Tomás Bartra Dávila, n. Tarapoto, 03.X.1843. Benefactor de la Iglesia de la Santa Cruz de Tarapoto.

La pila bautismal tiene más de 120 años prestando servicios en los bautismos de la ciudad. Con certeza se puede afirmar que muchos de nosotros fuimos bautizados en aquella pila. Está ubicado en la nave de la Iglesia de Partido Alto en el Jirón San Martín.
Parece raro que aún no le hayan dado su valor histórico. Se imaginan Uds. en el año 1895 como se pudo haber trasladado esa pesada pila de mármol y cuál será su procedencia. Los familiares de más edad decían que fue traída de Europa, pero eso aún está por confirmar. En las fotos se aprecia el nombre Antonio M. Rato en la parte baja del pedestal de la pileta. ¿Quizás ese sea el nombre del escultor? De repente en otro lado de la pileta este el lugar de origen. 
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Poema: No importamos, por Melissa Olivares

La Sociedad Amantes del País se complace en presentar un poema de Melissa Olivares Navarro, destacada literata de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, quien remite esta creación libre para nuestro Ciclo de Poesía: “Centenario del fallecimiento de Leonidas Yerovi (1917-2017)”.

No importamos

No importamos, Silvia

como que yo puedo ser la panadera

que te mató con olor a canela

Como que puedo ser la muerta

con la cocción puntual para desviar la mirada

para desviar la sospecha

y ser solo las dos compartiendo lo antinatural

de ser forzadas a poner buena cara

A decir que nada pasa y que si pasa ya pasará

Cuando sabemos, Silvia, que no es así

pero que aburre, pero que cansa

Que tenemos que superar en sesiones de áticos de encierro

una cortina que se bambolea y nos trae imágenes y nos deja con la angustia

de mil formas que no van a nada, porque perdimos desde antes que nos dijeran si podíamos luchar

Porque, escúchame

Las puertas no nos han dado elecciones

Cuántas veces han intentado salvarnos, Silvia

cuántas veces pesamos los miligramos

en cucharas para tartas

Tú te confundiste y no la metiste al horno

Yo erré

Siempre rompiendo las medidas

tiré un poco a mi cabeza

me quedé con otro poco en la faringe

Y degluto un gramo por día

para no cansar

para que esa tarta no sea el veneno

para que miren mis ojos

y digan que ahí hay vida

Como en la última sesión

que recomienda dos semanas en blanco

y tú hiciste unas horas en negro,

Era a la tarta, no a ti, Silvia

Se me resbalan de las manos

los moldes

Yo también tuve un papi

yo no quería matarlo

yo no lo hice

pero lo dejé morir

El sermón de la tarde dice que era muy niña

Pero, Silvia

¿cuándo crecimos?

Sé de esas maxifaldas que tapan nuestros temblores

sé de las bicicletas que nos cubren de caminar entre subir y bajar

porque la respiración nunca es nueva para nosotras

Porque una hija se va

pero papi dijo que no

Que volvería a tus ocho años

y que lo haría a mis veinte

Que tocaría metal con mi novio

que lo patearía por puro rock

Pero es esta vida la que patea

la que ha tocado una opera metálica

Donde la tortura no es en la plaza

sino en un asiento de mimbre

en la cadencia de estos ojos abiertos

Que saben que no harás una tarta conmigo

porque elegiste hacerla a tu mente

Cuatro galletas en un comedor vacío

Apúrate que me enfrío

José de San Martín. Héroe de la independencia, libertador de Chile y Perú

Por José Manuel Huidobro Moya, Miembro del Instituto de Estudios Históricos Bances y Valdés, del Ateneo de Ilugo, y de la Academia de Letras y Artes de Portugal.

Sus campañas militares cambiaron el signo de la historia americana durante el proceso de descolonización a principios del siglo XIX, tras las Cortes de Cádiz y la Constitución de 1812. A su estrategia se deben los planteamientos militares que llevarían a la independencia de Chile y de Perú, centro neurálgico del poderío español cuya caída conduciría a la de todo el continente. 

El artículo 1° de la Constitución de 1812 señala que “La nación española es la reunión de todos los españoles de ambos hemisferios”. Con este enunciado se comenzaba a modificar radicalmente el entramado institucional del imperio americano, al situar en pie de igualdad a la metrópoli y sus colonias.

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General José de San Martín

José Francisco de San Martín y Matorras nació, posiblemente, en 1777 (En la carta al mariscal Castilla del 11 de septiembre de 1848 se refiere a sus setenta y un años. Algunas fuentes indican que fue el 25 de febrero de 1778, ya que en su acta de defunción figura que tenía setenta y dos años, cinco meses y veintitrés días, mientras que otras la fijan en uno, dos y hasta tres años mas tarde), en la aldea jesuita de Yapeyú, hoy provincia de Corrientes (Argentina), hijo benjamín de Juan de San Martín y Gómez (1728), un hidalgo palentino de clase media, que tras largos años de carrera militar llegó a ostentar el cargo teniente gobernador de Corrientes, y de Gregoria Matorras del Ser (1738), prima hermana del gobernador y capitán general del Tucumán y explorador del Chaco Jerónimo Matorras, con la que contrajo matrimonio por poderes el 1 de octubre de 1770. En 1784 pasó con su familia a España (Málaga) y en 1787 ingresó en el Seminario de Nobles de Madrid (…para entrar era necesario «constar ser hijosdalgo notorios según las leyes de Castilla, limpios de sangre y de oficios mecánicos por ambas líneas»…), donde estudió retórica, matemáticas, geografía, ciencias naturales, francés, latín, dibujo y esgrima.

Dos años después pidió y obtuvo el ingreso como cadete en el Regimiento de Murcia. Fue éste el origen de una brillante y vertiginosa carrera militar que tendría su bautismo de fuego en el sitio de Orán (1791) y en la campaña de Melilla. Más tarde intervino en las guerras del Rosellón (1793) y de las Naranjas (1801), mereciendo sucesivos ascensospor su actuación; alcanzando el grado de capitán de infantería en el regimiento de voluntarios de Campo Mayor en 1803. Cuando la invasión napoleónica dio lugar a la Guerra de la Independencia (1808-1814), con Fernando VII en el exilio, su arrojo contra los franceses en la batalla de Bailén (19 de julio de 1808) le valdría ser nombrado teniente coronel de caballería y fue condecorado con la medalla de oro.

Tras esta fulgurante carrera en el ejército, y poco después de estallar la revolución emancipadora en América, San Martín se propuso contribuir a la libertad de su “patria”, traicionando a la Corona española y apoyado por la política del Reino Unido. Inició así una nueva etapa de su vida que lo convertiría, junto con Simón Bolívar, en una de las personalidades más destacadas de la guerra de emancipación americana. En Cádiz conoce a algunos militares de América del Sur y se enrola en las logias qeu defendían la indepencia; solicita la baja en el ejército español y marcha a Londres (1811)*, donde estuvo maquinando un plan para la independencia de las colonias, y desde allí se embarcó, junto a otros oficiales, tales como Carlos María de Alvear, y Martiniano Chilavert, en la fragata George Canning hacia Buenos Aires, a donde llegó el 9 de marzo de 1812. Confiaba en que su experiencia militar le permitiese rendir excelentes servicios al ideal que animaba a su país, pero a causa de sus veintidós años de servicio en el ejército realista no fue recibido con entusiasmo por los dirigentes; pero, ante la debilidad militar del movimiento patriota, la Junta gubernativa (Triunvirato) le confirmó en su rango de teniente coronel de caballería y le encomendó la creación del Regimiento de Granaderos a Caballo, al frente del cual obtuvo la victoria en el combate de San Lorenzo (3 de febrero de 1813).

En 1804, Napoleón Bonaparte, emperador de Francia, domina toda Europa y cierra los puertos del continente europeo al tráfico comercial con Gran Bretaña. A raíz de esto la industria y el comercio exterior británico cae en una paralización que lo lleva inexorablemente a la quiebra. William Pitt, Primer Ministro de Gran Bretaña, reinando Jorge IV, le encomienda al general escoces Thomas Maitland la elaboración de un plan para capturar Buenos Aires y Chile y luego emancipar Perú y Quito. El plan consistía en lo siguiente: 

Asaltar Buenos Aires. Formar un ejército con hijos de españoles, mestizos, autóctonos o indios y negros esclavos. Que ese ejército formado en Buenos Aires acampe en Mendoza y se refuerce con personas de la misma etnia que las nombradas. Con este ejército asaltar Chile. Dominado Chile, con la flota británica, transportar ese ejército para la toma de Perú, y de Guayaquil (Audiencia de Quito) hoy Ecuador.

* El Plan Maitland, que permaneció oculto durante 184 años en archivos británicos, es el plan operativo de 1800 para desarrollar el plan estratégico de 1811.San Martín habría conocido ese plan durante su estancia en Inglaterra, y  decidió ponerlo en práctica.

El mismo año de su llegada había conocido en una tertulia política a la que sería su esposa, doña María de los Remedios Escalada de la Quintana, de 14 años, perteneciente a una distinguida familia del país, con quien contrajo matrimonio en septiembre, en la catedral de Buenos Aires. Crea la logia Lautaro, cuyo objetivo era liberar América del Sur y, en octubre de 1812, los miembros de la logia encabezan un movimiento que tiene por objeto remover algunos miembros del Primer Triunvirato. Entonces, pacíficamente, el Cabildo nombra al Segundo Triunvirato, quienes, al poco tiempo, llaman a una asamblea de delegados de las provincias con el fin de dictar una constitución.

En 1813 renunció a la jefatura del Ejército de Buenos Aires, y en 1814 aceptó sustituir a Manuel Belgrano al frente del Ejército del Alto Perú, maltrecho por sus derrotas.

José de San Martín pensaba que todos los esfuerzos debían orientarse hacia la liberación de Perú, principal bastión realista en América. Bloqueada la ruta por tierra del Alto Perú (la actual Bolivia), empezó a madurar su plan de conquista de Perú desde Chile; con este objetivo obtuvo la gobernación de Cuyo, lo que le permitió establecerse en Mendoza (1814) y preparar desde allí su ofensiva.

San Martín decidió apoyarse en Bernardo O’Higgins, que había puesto en marcha una intentona independentista en Chile, con quien preparó el plan de invasión. En Mendoza, durante tres años (1814-1817), organizó el ejército con la ayuda de la población de los Andes e inició la gran campaña que habría de dar un giro nuevo a la guerra, en el momento más difícil para la causa americana, cuando la insurrección estaba vencida en todas partes con excepción de Argentina. Su objetivo era invadir Chile cruzando la cordillera de los Andes, y su realización, en sólo veinticuatro días, constituiría una gran hazaña militar.

En enero de 1817 comienza el cruce del ejército, de unos 4.000 hombres, la caballería, la artillería de campaña y las provisiones para un mes, divididos en dos columnas por el paso de Los Patos y por el de Uspallata, y se encontraron en Santa Rosa de los Andes.

Superadas las cumbres andinas, el 12 de febrero de 1817 derrotó al ejército realista al mando del general Marcó del Pont en la batalla de Chacabuco, y el 14 entró en Santiago de Chile. La Asamblea constituida proclamó la independencia del país y le nombró director supremo, cargo que declinó en favor de O’Higgins.

La ocupación de Guayaquil, ciudad reivindicada por Perú, fue el motivo inmediato de una entrevista con Simón Bolívar(26 de julio de 1822), en la que se trató el futuro del continente, lo que debió de desalentar a San Martín, pues tras regresar a Lima, y ante la creciente oposición peruana a su política, convocó el Congreso y presentó la renuncia a su cargo de Protector (20 de septiembre de 1822), dos años antes de que la victoria de Ayacucho pusiera fin definitivamente a la dominación española en Perú y en todo el continente.Tras la toma Lima, San Martín embarcó el tesoro de la Real Hacienda en la Flota del Vicealmirante inglés Lord Thomas Alexander Cochrane, que se hace inmediatamente a la vela a Londres. Ese tesoro era el más grande de todo el continente de América del Sur. A partir de este momento, los esfuerzos de San Martín se centraron en la organización de la gran escuadra que había de transportar a las tropas libertadoras a Perú. Finalizados los preparativos, la escuadra zarpó de Valparaíso (Chile) el 20 de agosto de 1820, con 24 buques  transportando un ejército de 4.800 hombres, y fondeó frente al puerto de Pisco (Perú) el 12 de septiembre. San Martín intentó negociar con el virrey Pezuela, y luego con su sucesor, José de la Serna, con el que se entrevistó el 2 de junio de 1821: el libertador expuso allí su oferta de un arreglo pacífico, que incluía la independencia de Perú y la implantación de un régimen monárquico con un rey español, ofreciendo a La Serna la regencia interina. Fracasadas las negociaciones, San Martín ocupó Lima y proclamó solemnemente la independencia (28 de julio de 1821), pese a que el ejército realista aún controlaba gran parte del territorio virreinal.

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Proclamación de la Independencia del Perú

Nombrado Protector de Perú, mientras enviados suyos gestionaban en las Cortes europeas el establecimiento de una monarquía, la incertidumbre de su situación militar contrastaba con la consolidación de Simón Bolívar en la Gran Colombia y la total liberación de Quito tras la Batalla de Pichincha.

San Martín había decidido retirarse; consideraba cumplido su deber de liberar a los pueblos y no quiso participar en las luchas intestinas por el poder. En octubre de 1822 llegó a Chile; en verano de 1823 cruzó los Andes y pasó a Mendoza con la idea de establecerse allí, apartado de la vida pública. Pero las muchas críticas adversas que le atribuían aspiraciones de mando y el fallecimiento de su esposa lo determinaron a partir en febrero de 1824 rumbo a Europa, acompañado por su hija única Mercedes.

Residió un tiempo en Gran Bretaña (se dice que fue masón. La masonería era tanto un servicio de inteligencia como un partido político de la época que representaba a la ideología liberal y a la defensa de la Revolución Francesa) y de allí se trasladó a Bruselas, donde vivió modestamente. En 1829 embarcó hacia Buenos Aires, donde se encontró con la revolución del general Juan Lavalle, y tras una breve estancia en Montevideo, regresó a Europa, residiendo en París a partir de 1831.

José de San Martín fechó su testamento ológrafo en París, el 23 de enero de 1844, dejando como única heredera a su hija Mercedes, casada con Mariano Balcarce que ejercía como embajador argentino en París.

En 1848 se instaló en su definitiva residencia de Boulogne-sur-Mer (Francia), donde moriría, achacoso, postergado y casi ciego por tener cataratas, en agosto de 1850. Sus restos mortales fueron repatriados a Buenos Aires en 1880.

“Maitland & San Martín” es un interesante libro de Rodolfo Terragno, que se refiere al plan secreto concebido a principios de 1800 por el militar escocés Thomas Maitland,  que consistía en “ganar el control de Buenos Aires”, “tomar posiciones en Mendoza”, “coordinar acciones con un ejercito en Chile”, “cruzar los Andes”, “derrotar a los españoles y controlar Chile”,“continuar por mar a Perú” y “emancipar Perú”. No hace falta aclarar que ese plan concebido por Maitland fue el ejecutado en la práctica, poco años después,  por José de San Martín.

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Historia de la Diócesis de Maynas o Chachapoyas

Por Monseñor Emiliano A. Cisneros, OAR, Obispo de Chachapoyas (*)

Hablar de la Diócesis de Maynas o Chachapoyas exige hablar, siquiera sea un poco, de las antiguas misiones de Maynas, ya que de su territorio saldrá la diócesis que debería atender todo el mundo de lo que políticamente se llamaba la gobernación general de Maynas. Fueron los padres jesuitas los primeros evangelizadores de esos extensos territorios y lo fueron por años. En 1634 el rey de España autorizaba la fundación y atención de misiones para atender cristianización de los indígenas que vivían entre los ríos Santiago, Marañón, Huallaga, Ucayali, Napo y Putumayo. De estos tiempos y fruto del trabajo de los jesuitas son las fundaciones de pueblos, tales como Santiago de la Laguna, hoy Lagunas, Nuestra Señora de Las Nieves de los Yurimaguas, hoy Yurimaguas, y Logroño, hoy desaparecida.

A esa época pertenecen los famosos los misioneros Samuel Fritz y Enrique Richter. El padre Fritz, que misionó por el río Marañón, es autor de un completísimo mapa del gran río Marañón, es autor de un completísimo mapa del gran río Marañón, en el que figuran todos los afluentes del Amazonas. El mapa lleva fecha de 1707 y está dedicado al rey Felipe V. El Padre Richter, que misionó por las márgenes del Ucayali, dio testimonio de su fe entregando su vida a manos de los indígenas piros que lo mataron a flechazos.

Los jesuitas perseveraron en su difícil empeño hasta 1769, cuando llega la orden del rey Carlos III por la que expulsaba de su reino a todos los jesuitas, interrumpiendo una labor evangelizadora y civilizadora de siglos. Tras su salida, los naturales que habían sido reducidos a civilización, se alejaron de los centros poblados y retornaron a sus soledades. Apenas quedaron unas cuantas familias en Omaguas, Iquitos, Pevas y algún otro lugar. Esta triste situación y el deseo de poner remedio a ella serán las circunstancias que darán pie a la creación de la diócesis de Maynas.

MAPA ANTIGUO

Creación de la Diócesis de Maynas 

El visitador don Francisco de Requena, en el recorrido que hace a fines del siglo XVIII por el río Amazonas y sus afluentes, pudo constatar el abandono material y espiritual en que había quedado estas gentes y regiones tras la expulsión de los Jesuitas, y en el informe que remite al Rey de España propone lo que él entiende puede ser solución a este situación. Su propuesta pasa por la creación de un obispado en Maynas, que el obispo nombrado, que el obispo nombrado pertenezca a los franciscanos de Ocopa y que sean estos religiosos quienes se ocupen de la atención espiritual de estos territorios, así como ya lo venían haciendo en las márgenes del Huallaga y Ucayali. La propuesta de Requena sugería que la comandancia general de Maynas ya no dependiera del virreinato de Nueva Granada, sino que fuera anexada al virreinato del Perú.

Atendiendo la sugerencia de Requena, el Rey Carlos IV dispuso, ? por convenir al adelantamiento espiritual y temporal de las misiones de Maynas y el Ucayali; que el gobierno y comandancia general de Maynas sean dependientes de ese virreinato ( o sea del Perú) segregándose del Santafé todo el territorio que las comprendidas, como así mismo otros territorios y misiones confinantes con las propias de Maynas, existentes por los ríos Napo, Putumayo y Yupura; que todas estas misiones se agreguen al Colegio de Propaganda fide de Ocopa; el cual actualmente tiene las que están por los ríos Ucayali, Huallaga y otros colaterales, con pueblos en las montañas inmediatas a estos ríos, por ser aquellos misioneros (los franciscanos de Ocopa) los que más conservan el fervor de su destino.

En virtud de esta Real Cédula Carlos IV adjudica al virreinato del Perú, en 1802, la comandancia general de Maynas y las misiones de los ríos Napo, Putumayo y Yapurá o Caqueta, gestiona la creación del obispado de Maynas y encarga a los misioneros franciscanos de Ocopa la atención de estas misiones. Un año después, en 1803, el papa Pio VII, atendiendo las instancias del rey, creaba el 28 de mayo la diócesis de Maynas con todos los territorios que abarcaba la comandancia general del mismo nombre. Con ello esperaba fueran mejor evangelizados y atendidos espiritualmente los moradores de estos ríos y montañas, y la autoridad real pretendía adelantar el trabajo de humanización y reducción a civilización de quienes todavía vivían de manera primitiva y con poco o nulo contacto con el mundo exterior.

En 1805 era nombrado quien llegaría a ser primer obispo de Maynas, el Franciscano Hipólito Sánchez Rengel, que en ese tiempo vivía en la Habana. No fue ordenado hasta el 22 de diciembre de 1807, en Quito, y poco después llegaba a la diócesis.

De las dificultades del trabajo que se le había encomendando dan fe estas palabras entresacadas de una carta suya: ?Venga el hombre más santo, el más sabio, un genio emprendedor que produzca las inversiones más útiles y más análogas a esta tierra: que pueda y quiera expender en esta obra caudales inmensos, nada hará más de lo que yo he hecho siendo un pobre en todo?. Permaneció al servicio de la diócesis durante catorce años, hasta 1821; eran los tiempos del proceso literario. Proclamada la independencia, renuncia al Obispado de Maynas y, posteriormente, es nombrado obispo de Lugo, España.

Sedes episcopales

La diócesis de Maynas, más tarde llamada de Chachapoyas, por circunstancias históricas y de diverso género, ha cambiado varias veces su sede. La primera fue el pueblo de jeberos. En los inicios del siglo XIX, cuando se crea la diócesis, Jeberos era uno de los pueblos más importantes de la región de Maynas. El obispo Sánchez Rangel gestionó pronto la incorporación a la diócesis de los curatos de Lamas y Moyobamba, y en 1812 traslada a esta ciudad la sede episcopal. El traslado de Moyobamba a Chachapoyas está relacionado con la creación del departamento de Amazonas y el cambio de nombre de la diócesis. Este se produce el 2 de junio de 1843. En el proyecto gobernativo se piensa que el río Marañón habrá de ser límite occidental del nuevo departamento, lo que conllevará la inclusión en él de las provincias de Pataz y Chachapoyas, que entonces pertenecían a la Libertad. El mismo gobierno nacional tomará la iniciativa para gestionar la modificación de los límites de la diócesis de Maynas y el cambio de nombre y de sede. En adelante se llamará diócesis de Chachapoyas y su sede será la ciudad del mismo nombre.

Catedral de Chachapoyas

Catedral de Chachapoyas.

Límites cambiantes

La gran extensión de los primeros tiempos ha ido recortándose con el paso de los años y con la creación de nuevas jurisdicciones eclesiásticas. Aparte los territorios que, tras el proceso independentista pasaron a formar parte de obispados de Ecuador y Colombia, en territorio peruano se han dado las siguientes desmembraciones. En 1900 se crean los vicariatos de Amazonas y Ucayali a los que se les asignan las misiones del Marañón y del Ucayali, que comprendían lo que hoy es el departamento de Iquitos y parte de Pucallpa y Huánuco. En 1948 se repara diócesis todo el departamento de San Martín, dando lugar a la prelatura de Moyobamba; y más tarde, cuando se crea el Vicariato de Jaén, formarán parte de él la provincia de Condorcanqui y parte de Bagua.

Obispos

Trece han sido loa obispos que han regido la diócesis de Maynas o Chachapoyas desde sus orígenes hasta la actualidad.

Como queda reseñado el primero fue el franciscano Hipólito Sánchez Rangel (1805 ? 1821), quien tuvo que enfrentar las dificultades propias de la enorme misión que se le confió además de las propias del momento histórico que le tocó vivir: el proceso emancipador que él, ferviente realista, no alcanzó a entender.

Tuvieron que pasar muchos años hasta que se proveyera la silla episcopal de Maynas y fue el piurano José María Arriaga (1840- 1853) el designado en 1838. Su ordenación episcopal tendrá lugar en 1840, si bien ya regía la diócesis, como gobernador eclesiástico, desde 1834. Durante su gobierno se traslada la sede episcopal a Chachapoyas. El fue también el fundador del seminario diocesano.

El chachapoyano Pedro Ruiz (1853-1962) fue el tercer obispo. Trató de establecer comunicación con tribus indígenas todavía incomunicadas con el mundo exterior y de abrir nuevos caminos a la fe y al desarrollo de los pueblos. Para ello fundó la Sociedad de Patriotas del Amazonas, fruto de su interés y empeño en 1859 descubre dos grandes ríos, como él dice, desconocidos en las cartas geográficas, a saber, el Cristalino y el Nieva.

A este ilustre chachapoyano le sucedió el franciscano limeño Francisco Solano del Risco (1865 ? 1903), cuyo pontificado es el más largo en la diócesis. Destacó como notable orador y fue grande el servicio que prestó a la Patria en las campañas bélicas de 1879.

Fue otro franciscano, Monseñor Santiago Irala (1904 -1908), el sucesor de Monseñor del Risco (1865-1908), el sucesor de monseñor del Risco. El pontificado de este fraile ayacuchano ha sido el más corto; apenas cuatro años. Renuncio voluntariamente y se retiró al convento de Ocopa.

En Arequipa nació monseñor Emilio Lissón (1909-1918), sexto obispado de Chachapoyas. Durante nueve años rigió la diócesis preocupado por su adelanto espiritual y material. Su amplia y profunda preparación la puso al servicio de la diócesis y los medios contraídos en este servicio le sirvieron para ser promovido a la diócesis primada de Lima, a la que sirvió durante doce años. Desterrado, acabó su vida en España. Está incoado el proceso diocesano para su canonización.

A un obispo santo le sucede otro santo: monseñor Octavio Ortíz Arrieta (1921- 1958), un hombre cuya memoria sigue viva en el corazón del pueblo hasta en los lugares más apartados. Sirvió a la diócesis durante treinta y siete años. Su proceso de canonización esta en Roma, cumplidos ya los tramites diocesanos.

Monseñor Octavio Ortíz Arrieta

Monseñor Octavio Ortíz Arrieta, Obispo de Chachapoyas (1921- 1958).

Monseñor José Germán Benavides Morriberón rigió la diócesis en los años 1958-1968. De Chachapoyas fue trasladada a Arequipa como obispo auxiliar.

Los cinco últimos obispados de la diócesis están todavía vivos Mons. Manuel Prado Pérez-Rosas (1970 ? 1976), jesuitas, fue promovido al arzobispado de Trujillo. Mons. Antonio de Hornedo Correa, también jesuita, gobernó la diócesis, primero como administrador apostólico (1968-1970) y después como obispo residencial (1977-1991). Le sucedió monseñor Ángel Francisco Simón Piorno (1991-1995), posteriormente trasladado a Cajamarca. El monseñor José Ignacio Alemany Grau (1995-2000), redentorista, fue otro de los pontificados cortos: renuncio al gobierno de la diócesis el año 2000.

El actual obispado es el religioso agustino recolecto Emiliano Antonio Cisneros Martínez que inició su servicio como administrador apostólico el año 2000 y fue nombrado obispo diocesano en el 2002.

Son, en total, trece los obispos que han regido los destinos de la diócesis de Maynas o de Chachapoyas desde su creación hasta la fecha en que se cumplen los doscientos años de su creación. El primero y los cuatro últimos han nacido en España; los ocho restantes, en el suelo patrio.

A lo largo de estas dos centurias ha habido periodos de sede vacantes; el más largo, sin duda, es el que media entre el primero y el segundo obispo nada menos que diecinueve años. Y es digno de mención también un clérigo amazonense, que no llegó a ser obispo, pero rigió la diócesis, como administrador apostólico, en uno de estos períodos el padre Pablo Visalot, natural de Chisquilla (Bongorá).

Sirva esta breve reseña como apunte referencial elemental para cuantos se interesan por la historia de la Iglesia en la Diócesis de Chachapoyas.

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(*) Cfr. pares.mcu – Bicentenario de las Independencias Iberoamericanas.

Juan Pérez de Guevara, fundador de Moyobamba

Por Alexis R. Arévalo-Vergara, Miembro de la Sociedad Amantes del País.

Moyobamba, capital del actual del departamento de San Martín, en el oriente peruano, fue fundado, un día como hoy, 25 de julio de 1540, por un contingente de 13 bravos españoles liderados por el capitán Juan Pérez de Guevara. La ciudad llevó inicialmente el nombre de “Santiago de los ocho valles de Moyobamba”, dada su ubicación estratégica en la confluencia de 8 ríos, con sus respectivos valles: Yuracyacu, Negro, Tónchima, Indoche, Rumiyacu, Gera, Huascayacu y Juningue; todos ellos afluentes del Mayo.

Conquistador español

Conquistador español

Se sabe que el capitán Juan Pérez de Guevara había llegado al Perú con el ambicioso Adelantado Pedro de Alvarado, conquistador de Cuba, México, Guatemala y El Salvador, quien con su vasta experiencia buscaba eclipsar la fama de los Pizarro. Fallido sus intentos de notoriedad en el Perú, dejó abandonados a sus soldados, entre ellos a su propio sobrino Alonso de Alvarado y al citado Pérez de Guevara. Hubiera tocado a don Alonso la conquista y fundación de Moyobamba, pero finalmente fue Pérez de Guevara quien se hizo de ella. Esto consta en el documento firmado por el Marqués Francisco Pizarro, en la ciudad de Los Reyes, el 7 de junio de 1540, por el cual se le nombra como Teniente de Gobernador y Capitán General de la Jornada de Moyobamba; señalándose en su nombramiento lo siguiente:

“El marques don francisco picarro Adelantado gobernador Capitan general en estos Reynos de la nueva castilla por su mag°. E Del su consejo, etcétera = por quanto al servycio de dios E de su mag°. Y noblecimy°. Conserbacion E población destos dos. Reynos conviene que se bayan abmentando todos los mas pu°. Q. se podiera poblar En ellos y que se descubran todas las tierras q. se podieren Descobrir Asi porq. Con los dos. Pueblos se Conserva mas el sosiego y la paz que los caciques E indios que están en el seruycio E obidiencia de su mag°. Se ha asentado Como porque mas ayna se traheran y vernan a ella Los que no lo están E porque con la Conseruacion (sic) que con los xpianos. Ternan E buen tratamiento y dotrina q. se hiziere mas en breue vernan al verdadero conoscimy°. De nra. Santa fee Catholica siendo Como soy informado que la tierra Adentro en el paraje de los Chachapoyas hazia donde el sol donde se dize Moyobamba están ciertas tierras y provincias donde ay muchos Caciques E indios Ricos de oro E otras tierras E provincias De muchas gentes que no an dado A su mg°. La obidiencia y que ay dispusicion de tierra para que se pueblen de xpianos. Por ser como esla tierra en si fértil y de aguas y montes E tierras para labrar y do se tiene noticia que ay mynas de oro he acordado en complimento (sic) de lo que Su mag°. Me a mandado que la dha. Tierra de Moyobamba de suso declarada se pueble de xpianos. E todo lo demás se podiera Aber y Descobrir por aquella via se abra y descubra para q. las Jentes que En ella se hallaren se pongan de baxo del yugo Eobidiencia de su mag°. E vengan al verdadero Conoscimy°. De nra. Santa Fee catholica que este es el principal deseo que Su mag°. Tiene e  questas tierras se descubran E pueblen E porque para descubrir la dha. Tierra E poblarla es menester vna persona que baya por mi Thenyente y Capitan general De la gente q. Al dho. Descubrimiento y población fuere por ende aviendo Respeto que vos el Capitan Juan Perez de gueuara soys persona abil de confianca suficiente E de buen Recaudo E diligencia y ispiriencia De las costumbres De los indios para su pacificación y Conquista E seru°. De su mag°. Y confio de vos que dareys buena quenta de lo qor my en nombre Su mag°. Os fuere enconmendado (sic)[1].

Fue así como Juan Pérez de Guevara, con la necesaria autorización de conquista, pudo fundar la ciudad de Moyobamba. Con la entrega de encomiendas, repartimiento de solares y la erección de la respectiva Iglesia frente a la habitual plaza, se dio inicio a este temprano asentamiento. Con el paso de los años, la ciudad se convirtió en sitio de reunión de aventureros habidos de encontrar “El Dorado”, ilusorio imperio que llevó a muchos a su perdición.

Provincia de Moyobamba.jpg

Mientras que aquellos que se quedaron y formaron familia en la provincia, comprendiendo rápidamente que la riqueza no se encontraba en el oro de un soñado reino, sino en la bondad de sus gentes, sus ubérrimos valles, ríos feraces y bosques de éxotica belleza, que daban formidable sustento a sus mesas. Las orquídeas despertaban la admiración en sus paseos, mientras que mil avecillas de colores diversos revoloteaban sobre el límpido cielo. Los ruidos de la selva se hacían oír: aullidos de monos y gritos de loros, solo acallados por el rugir lejano de las temidas fieras. Todo ello hacía de la selva un paraíso terreno. Las familias fueron prolíficas, descendientes de aquellos guerreros hispanos que se quedaron y unieron su sangre al de los naturales en armonioso mestizaje. Son ellos los innegables herederos de las tradiciones más antiguas del oriente peruano, siendo la primera de todas ellas, la de la fundación de Moyobamba.

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[1] LOHMAN VILLENA, Guillermo. Monumenta Hispano-Indiana. V Centenario del Descubrimiento de América. III Francisco Pizarro. Testimonio: documentos oficiales, cartas y escritos varios.  Madrid: Consejo Superior de Investigaciones Científicas, Centro de Estudios Históricos, Departamento de Historia de América “Fernández de Oviedo”, 1986, p. 137.

LUCHAS DE PODER: LOS REATEGUISTAS Y LOS AREVALISTAS (FINALES DEL S. XIX HASTA MEDIADOS DEL S. XX)

Por Federico Sarmiento Marchese, investigador sanmartinense.

A falta de más datos, voy a hacer un recuento de información obtenida de fuentes familiares. Mi interés es dar un marco de fechas y hechos para futuras investigaciones sobre las luchas de poder por la hegemonía política del departamento de San Martín.

Ing. Ulises Reátegui y el Dr. Víctor Manuel Arévalo, políticos enfrentados por la hegemonía en el Oriente peruano.

El partido Reateguista tuvo como líder al ingeniero don ULISES REATEGUI MOREY, quien fue hijo, de doña Manuela Morey Arias y don Pedro Pascual Reátegui Rengifo. Otros miembros notables de dicho partido fueron: César Augusto Reátegui Morey, hermano de Ulises, quien fuera secretario del Congreso Constituyente de 1931 y representante del departamento de San Martín y Heriberto Reátegui Babilonia, hermano de los anteriores por parte de padre, esposo de Sofía Delgado Morey (hija de Camila Morey Arias) que fuera Subprefecto de San Martín.

El partido Arevalista tuvo como figura líder al abogado don VÍCTOR MANUEL ARÉVALO DELGADO, senador por cuatro décadas y Vicepresidente de la Cámara de Senadores, quien fue hijo, de doña María Belén Delgado Morey (hija de Camila Morey Arias) y don Manuel Arévalo y Orbe. Otros miembros notables fueron su hermano el abogado Jorge Arévalo Delgado, Diputado por San Martín y Secretario de su Cámara (1956-1962), Carlos Arévalo Pérez, Prefecto de San Martín, 1922 y Diputado (1939-1945 y 1945-1950)[1]; y Manuel Uladislao Arévalo Villacorta, Alcalde Moyobamba 1927-1930.

Se puede entender que ambos partidos se formaron en el seno de la familia MOREY ARIAS de Tarapoto. Las tarapotinas Manuela y Camila Morey Arias, fueron a su vez hijas de los inmigrantes llegados a Tarapoto (que se conocieron y casaron en esta ciudad), José Ignacio Morey Capdebou (nacido en Palma de Mallorca, Reino de España) y María Alegría Arias Bahamonde (nacida en Ambato, Virreinato del Perú, actual Ecuador). Interesante saber que de todos los mencionados anteriormente, la ciudad de Tarapoto ha nombrado las siguientes calles con sus nombres: jirones María Alegría Arias de Morey, Manuela Morey Arias, Camila Morey Arias, Ulises Reátegui Morey, Gregorio Delgado González, Manuel Arévalo Orbe y Víctor Manuel Arévalo Delgado.

Este recuento es para identificar a estos partidos dentro de una rivalidad intrafamiliar tarapotina. Todo indica que estos partidos se forman luego de la caída de la época de oro del caucho (mediados y segunda mitad de la década de 1910) donde se va forjando un resentimiento hacia el gobierno central por el abandono de la región Amazónica. Tenemos en estas circunstancias los adeptos a estas ideas (los Reateguistas) y a los que estaban de lado del gobierno central (los Arevalistas).

Sin embargo un conocedor de la historia de Tarapoto me ha enviado este comentario: “al parecer la rivalidad ya venia desde las décadas finales del siglo XIX, primero entre Luis Felipe Morey Arias y Manuel Arévalo y Orbe, quienes continuamente se disputaban la alcaldía de Tarapoto y a veces se valían del Prefecto de turno para destituir o validar una elección, así también sucedía entre Luis F. Morey y Gregorio Delgado Gonzales. Casi siempre le daban la razón a Luis Felipe Morey Arias”. Es importante señalar que Pedro Pascual Reátegui (padre de Ulises Reátegui Morey) fue cercano a Luis Felipe Morey Arias. Recordemos que Gregorio Delgado González fue esposo de Camila Morey Arias y Manuel Arévalo y Orbe fue yerno de Camila Morey Arias. Luis Felipe Morey Arias fue hermano menor de Manuela y Camila Morey Arias.

Entre los hechos más interesantes están la Revolución de Cervantes (o Revolución de Iquitos) de 1921, liderado por el lado civil por los Reateguistas y el golpe de estado a Leguía de 1930, también apoyado por los Reateguistas. Estas facciones desaparecerían hacia fines de la década de 1950, cuando el ingeniero Ulises Reátegui Morey se retira de la vida política.

LA FACCIÓN REATEGUISTA:

  • PEDRO PASCUAL REATEGUI RENGIFO (1838-1892) – esposo de Manuela Morey Arias – Alcalde de Tarapoto, Subprefecto de San Martin, Diputado suplente por San Martín periodos 1886-1889 y 1889-1891.
  • ULISES (José Ulises) REATEGUI MOREY (1886 – 1967) – hijo de Manuela Morey Arias y de Pedro Pascual Reátegui Rengifo- Ingeniero Civil, Ministro de Fomento y miembro de la Junta Nacional de Gobierno de 1931, diputado suplente por San Martín periodo 1913-1918 y diputado por San Martin periodo 1950-1956. Una calle de Tarapoto lleva su nombre. En 1931 la Municipalidad de Tarapoto lo nombra “HIJO PREDILECTO Y EL MAS ESCLARECIDO DE TARAPOTO”.
  • CESAR AUGUSTO REATEGUI MOREY (1888-1932) – hijo de Manuela Morey Arias- secretario del Congreso Constituyente de 1931, murió prematuramente en un accidente de tráfico.
  • HERIBERTO REATEGUI BABILONIA (1864-1943) – esposo de Sofia Delgado Morey (hija de Camila Morey Arias) – Subprefecto de San Martín – Heriberto Reátegui fue hijo del primer matrimonio de Pedro Pascual Reátegui, esposo de Manuela Morey Arias, su segunda esposa.

Ulíses Reátegui Morey, Ministro de Fomento en 1931.

LA FACCIÓN AREVALISTA:

  • MANUEL AREVALO Y ORBE (1846-1919) – esposo de María Belén Delgado Morey (hija de Camila Morey Arias), Subprefecto de San Martín en 1909[2] y 1914; y seis veces Alcalde de Tarapoto (1886, 1891-1892, 1893, 1895-1896, 1899-1900, 1903-1904); el hombre más rico de la región a principios del siglo XX, figurando en la Junta Electoral Nacional de 1912, como el mayor contribuyente a la Caja Fiscal para la provincia de San Martín, con la cantidad de 10,524.00 libras peruanas de oro[3][4].
  • VICTOR MANUEL AREVALO DELGADO (1895-1964) – abogado, nieto de Camila Morey Arias, hijo de María Belén Delgado Morey y de Manuel Arévalo y Orbe. Fue Alcalde del Rímac (Lima), diputado a las Asambleas Constituyentes por San Martin (1919 y 1931-1936), Senador por San Martin en los periodos 1939-1945 y 1956-1962, siendo Vicepresidente del Senado en los años 1943, 1957 y 1958.
  • JORGE AREVALO DELGADO (1911-1997) – abogado, hermano del anterior, fue Diputado por San Martín y Secretario de la Cámara de Diputados (1956-1962) (irreconciliable rival político de su tío Ulises Reátegui Morey).
  • MANUEL ULADISLAO ARÉVALO VILLACORTA, hermano de padre de los anteriores, Delegado de Tierras de Montaña del Departamento de San Martín, y Alcalde de Moyobamba 1927-1930.
  • CARLOS GUSTAVO ARÉVALO PÉREZ, (n. 1892), hermano de padre de los anteriores, Subprefecto de San Martín en 1921; Prefecto del Departamento de San Martín, en 1922[5]; luego elegido Diputado por San Martín (1939-1945 y 1945-1950)[6]; y finalmente Cónsul General del Perú en La Paz, Bolivia.

Es decir, se refleja un conflicto intrafamiliar, situación cierta y pública. Como ya lo comentamos antes. Las facciones políticas en el departamento de San Martín durante la primera mitad del siglo XX fueron la de los Reateguistas (a la que se plegaron las diferentes familias Reátegui y prácticamente todos los descendientes de José Ignacio Morey) y la de los Arevalistas (descendientes de Manuel Arévalo y Orbe, casado con María Belén Delgado Morey, hija de Camila Morey Arias y Gregorio Delgado Gonzales).

Regresando al tema, en la facción Reateguista, el máximo representante fue Ulises Reátegui Morey (1886-1967) y en segundo lugar su hermano César Reátegui Morey (1888-1932, fallecido prematuramente), ambos hijos de Manuela Morey Arias y Pedro Pascual Reátegui Rengifo.

Mientras que en la facción Arevalista tenemos a los hermanos Víctor Manuel Arévalo Delgado (1895-1964) y Jorge Arévalo Delgado, nietos de Camila Morey Arias; así como, a Carlos Gustavo Arévalo Pérez, hermano de los anteriores (sólo por parte de padre).

El Dr. Víctor M. Arévalo fue el diputado más joven de la Asamblea Nacional (1919).

Durante la Revolución de Iquitos de 1921, cuyo principal líder no militar activista fue Ulises Reátegui Morey (e intelectual fue Luis Felipe Morey Arias), los hermanos Arévalo estaban del lado leguiista (era la época del Civilismo vs. el Leguiismo, los Morey Arias respaldaban al civilismo).

En diciembre de 1921 la revolución es derrotada, Ulises Reátegui Morey es apresado (Luis Felipe Morey Arias huye al Brasil, Conrado Sarmiento Espinoza huye al Ecuador, etc.) y así inicia una época muy dura para los descendientes de Pedro Pascual Reátegui Rengifo y de José Ignacio Morey. Esto también da camino libre a los hechos que posteriormente llevarían a la firma del tratado secreto Salomón-Lozano en marzo de 1922 donde el Perú cedió a Colombia el llamado “Trapecio Amazónico” y posteriormente en 1932-1933, luego del derrocamiento de Leguía, al conflicto bélico entre los dos países donde nuevamente nuestros antepasados participaron activamente en tratar de recuperar los más de cien mil kilómetros cuadrados cedidos con este tratado que finalmente fue ratificado.

Volviendo a los Arevalistas, en enero de 1922, mientras Ulises Reátegui Morey estaba preso y muchos otros huyendo, la revista limeña Mundial del 1 de enero de 1922, publica fotos de la celebración del diputado por San Martín, leguiista-arevalista Víctor Manuel Arévalo Delgado, con motivo de su grado universitario. Resulta interesante la lectura del artículo de la investigadora sanmartinense Herlinda del Águila Bartra, en la revista “El Tarapotino” de mayo de 1994 (No 455), en el cual se relata el enfrentamiento entre los Reáteguistas y los Arevalistas.

Los Reateguistas buscaban debilitar al gobierno de Leguia y negociar mejores condiciones para la región oriental, los Arevalistas eran leguiistas. Recordemos que este movimiento revolucionario tuvo dos causas principales: i. la crisis económica de la región por la caída del negocio del caucho, aunado al olvido del gobierno central; ii. los fuertes rumores sobre los acuerdos secretos que estaba haciendo el gobierno para la entrega de más de cien mil kilómetros cuadrados a Colombia, que luego se concretó en el tratado secreto Salomón-Lozano de marzo de 1922. Con la caída del Presidente Augusto B. Leguía, sube al poder el Ing. Ulises Reátegui Morey, llegando a ocupar el cargo de Ministro de Estado en la cartera de Fomento y Obras Públicas, el 11 de marzo de 1931, durante el gobierno de la Junta Nacional, encabezada por don David Samanez-Ocampo, presidente interino del Perú (1931). Concluido ese turbulento periodo, nuevamente los Arevalistas recuperarían su hegemonía política con la elección del Dr. Víctor Manuel Arévalo Delgado, como Senador por San Martín, en los periodos 1939-1945 y 1956-1962, y llegando a ser Vicepresidente del Senado en los años 1943, 1957 y 1958. Con la muerte de ambos Jefes Políticos de los “Reateguistas” y los “Arevalistas”, acaba la encarnizada lucha de poder por el Oriente peruano, que duró desde finales del siglo XIX hasta mediados del siglo XX.

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[1] IZQUIERDO RÍOS, Hildebrando. Comandancia General de Mainas: Aspectos de Mainas libre. Lima: Editorial Imprenta Ultra, 1976, p. 113 y 117.

[2] Memoria que el Ministro de Gobierno y Policía presenta al Congreso Ordinario de 1909. Lima: Imprenta del Centro Editorial, 1909, p. 171.

[3] Cfr. El Comercio, lunes, 08.IV.1912.

[4] Cfr. ARÉVALO VERGARA, Alexis Rolando. “Los vecinos fundadores de Tarapoto (1782-1802) y la esclarecida descendencia del hijodalgo español Don Josef Tomás de Arévalo”. En: Sociedad Amantes del País, del 10 de julio de 2017. Cfr. https://amantesdelpais.wordpress.com/2017/07/10/los-vecinos-fundadores-de-tarapoto-1782-1802-y-la-esclarecida-descendencia-del-hijodalgo-espanol-d-josef-tomas-de-arevalo/

[5] Cuadro de Autoridades Políticas (1922). Archivo del Presidente Augusto B. Leguía. OFICINA DE GESTION DOCUMENTAL Y ARCHIVO – GDA, del Ministerio de Relaciones Exteriores del Perú. Cfr. https://apps.rree.gob.pe/portal/cleguia/colleguia.nsf/Ficha.xsp

[6] IZQUIERDO, Hildebrando. Op. Cit., p. 113 y 117.

Un día como hoy (20.07.1932) dos peruanos subieron el Huascarán, la montaña más alta del Perú

La montaña más alta del Perú es el Huascarán, que se yergué a 6768 metros de altura. Los principales beneficios de su impoluta cima nevada es el de embellecer y prodigar líquido esencial al feraz valle del Santa. Durante siglos fue tenido por “Apu” protector de las civilizaciones prehispánicas que se fueron sucediendo; y en tiempos de la colonia y posterior república, ha sido inspiración de poetas y compositores, amantes de su añorada tierra.

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El Huascarán fue siempre respetado y temido, mientras uno va ascendiendo, empieza a sentir los terribles estragos del “soroche” (malestar generado por la altura y que causa fuertes mareos), un clima bravío de aires estrepitosos hacen de aquel lugar indoblegable. Hasta que un día como hoy (20 de julio de 1932), una expedición del Club Alpino Austro-Alemán, dirigida por el Dr. Phillip Borchers y otros 4 montañistas connacionales suyos, lograron escalar por primera vez en la historia, el pico sur; el más alto (6768 msnm). Su experiencia y profesionalismo en el alpinismo les valió conseguir tal hazaña. No obstante, fue excepcional que dos de sus asistentes, yungainos de nacimiento,  llamados Néstor Montes y Faustino Rojo, llegaron también a la cima, justo detrás suyo. ¡Que proeza! ¡Que valentía! Nuestros compatriotas habían conseguido igualar a los europeos. Sobre el particular, el Dr. Borchers señaló:

Volviendo la vista desde el punto en que nos encontrábamos vimos con no poca sorpresa que dos hombres nos seguían en la ascensión: eran Néstor Montes y Faustino Rojo, los dos muchachos más hábiles que teníamos, los cuales manejando la soga tensa a la perfección hacían una especie de ascensión particular” y el Ing. E. Hein exclamó “Estos nacieron alpinistas”.

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