Sociedad Amantes del País

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Category Archives: Sociedad

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CENSO 2017, IDEOLOGÍA Y REALIDAD

Por Walter Brunke Ríos, Presidente de la Sociedad Amantes del País.

La jornada del Censo 2017, del día de ayer, parece indicar que las autoridades responsables no calcularon bien la organización de los recursos necesarios para una tarea tan seria e importante como es la de llegar a más de 30 millones de habitantes en un territorio, urbano y rural, como el peruano.

El eslogan: “Tú cuentas para el Perú” resultó una promesa incumplida más para tantos ciudadanos que esperaron en vano a los encuestadores. Al menos así se muestra el clamor observado en las redes sociales.

Censo 2017

Es lastimoso comprobar la falta de realismo que suele predominar en el nivel público. Entre el dicho y el hecho no hay, en realidad, “un largo trecho”, sino, más bien, algo así como una imposibilidad de hacer bien las cosas.,,Y las cosas mal hechas no son lo prometido.

Desde otro ángulo, el contenido de la encuesta incluyó una pregunta que da pie para preguntarse si se quiso aprovechar la circunstancia para obtener datos “sociológicos”, a partir de la subjetividad de los ciudadanos, en lo referente a sus orígenes étnicos. ¿Es esto materia propia de un censo? ¿Entonces, por ejemplo,por qué no mejor preguntar si el encuestado se siente parte de la nación peruana, de la historia nacional, o si cree que existe la nación peruana? ¿Cuál fue el criterio para integrar dicha pregunta en el Censo? ¿Corresponde al orden objetivo de prioridades para el desarrollo de nuestro país? O, ¿cumple, más bien, unos objetivos emanados de ciertas ideologías?

Fukuyama se equivocó al tratar como tema importante el fin de las ideologías… Éstas se metamorfosean, adoptan nuevas formas una vez que su fracaso en lo empírico queda manifiesto. Siempre vuelven a la carga, con otro disfraz, con otros modos. Su fondo es siempre el mismo: una visión reduccionista del ser humano. En el Perú contemporáneo tenemos amplia evidencia de esas metamorfosis, así como en el resto del planeta.

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Presentación del libro “LA INDEPENDENCIA DEL PERÚ”, del Dr. JOSÉ AGUSTÍN DE LA PUENTE CANDAMO

Por Alexis R. Arévalo-Vergara

fuente: Tatiana Coello    El miércoles 10 de abril de 2013,  se presentó, en la Sala Grau del Congreso de la República, el libro ‘La Independencia del Perú’ del destacado académico Dr. José Agustín de la Puente Candamo. La obra ha sido publicada por el Fondo Editorial del Congreso de la República y forma parte de la proyectada serie conmemorativa que el Congreso ha planeado publicar como parte de sus actividades por el Bicentenario de la Independencia de nuestro país.

En su obra,el Dr. De la Puente plantea una visión diferente a aquella historiografía20130408-invitacionidlp que ha propugnado desde siempre que el proceso independentista fue un fenómeno foráneo que llegó al Perú por obra y gracia de los Libertadores. De la Puente, considera que esta posición no es del todo correcta; debido a que, el mestizaje ya había forjado en nuestro país una inquebrantable unidad espiritual en la cual se conjugaban las herencias española e indígena. La idea de patria había calado en la conciencia de los hombres, y ya para la segunda mitad del siglo XVIII, había surgido un pensamiento ilustrado propio y auténtico.

Destacan entre los peruanos ilustrados de aquel temprano periodo:

1)     José Baquíjano y Carrillo, III Conde de Vistaflorida(1751-1817), precursor de la Independencia del Perú. Había sido 
 catedrático de la Universidad de San Marcos, lugar en donde impulsó la modernización del sistema de enseñanza a través del enciclopedismo. Apoyó el concepto de la libertad de prensa y fue Fundador de la Sociedad Amantes del País (1790); así como, un colaborador  permanente del Mercurio Peruano. De la figura de Baquíjano resalta su ‘Elogio al Virrey Jáuregui’, discurso dado en la Universidad de San Marcos en 1781, en el cual no solo daba la bienvenida al nuevo virrey sino que además planteaba su oposición a que la situación del Perú permaneciera igual que siempre.

2)     Toribio Rodríguez de Mendoza (1750-1825), es considerado el precursor ideológico de la independencia peruana;debido a que fue, un incansable sembrador de ideas a favor de la corriente emancipadora. En la cátedra sanmarquina impulsó a sus alumnos para que estudiaran la geografía e historia de nuestro país, pues creía que el Perú era una tierra feraz, un tesoro aún no conocido. Con respecto a los indios pensaba que eran dignos y que se les debía una recíproca amistad, nacida de la igualdad y alejada de cualquier maledicencia contra sus personas. Este pensamiento influyó grandemente en los debates del Primer Congreso Constituyente de 1822.

 3)     José Hipólito Unanue y Pavón (1755-1833),insigne precursor peruano, e igual que los anteriores, catedrático sanmarquino y miembro de la Sociedad Amantes del País. Como colaborador del Mercurio Peruano buscó fortalecer la idea de patria, presentando al Perú como una unidad no solo geográfica sino como una nación.

Finalmente, debemos señalar que la obra del Dr. José Agustín de la Puente Candamo logra develar cabalmente la real situación ideológica que vivía nuestro país en las postrimerías del virreinato y principios de la república. La conciencia de peruanidad como una unidad había surgido muchos años antes de la presencia de los Libertadores. Es por ello que recomendamos la adquisición de este interesantísimo libro que estamos seguros será provechoso para todo peruano que quiera conocer a profundidad los orígenes de nuestra querida patria.

LA TIRANÍA DE LAS TURBAS

Desde el “baguazo” a La Parada

Por Rosario Angles Saravia

Mayor de la Policía Nacional del Perú, Felipe Bazán, desparecido en acción el 05 de junio de 2009, durante el sangirneto ´baguazo´.

 

Salvaje agresión a un policía durante la intervención municipal en el ex mercado mayorista de La Parada.


Hemos sido estremecidos por las imágenes que retrataron el salvajismo de la turba, ensañándose con un policía que sólo cumplía con su deber, en un operativo en La Parada. Intentemos imaginar la macabra escena del asesinato a machetazos de 12 policías durante la toma de la Estación N° 6 del oleoducto Nor Peruano de Petroperú, por los 300 indígenas Awajún-Wampis en el “baguazo”.

La masa deshumanizada por la violencia que sucumbe a la irracionalidad, humilla y ultraja  a la autoridad y al Estado de Derecho. Lumpen, manifestantes o militantes de ideologías clasistas bolcheviques, con análogo recurso para oponerse, resistirse o reclamar; imponiendo el monólogo del abuso, el delito, la brutalidad y el crimen.

¿Cómo llegamos a este nivel de virulencia social? Aunque parezca un contrasentido, se ha cedido a la presión de los sectores izquierdistas y caviares permisivos con la violencia, que ha sido validada como mecanismo de protesta. Por décadas los socialistas se han dedicado a satanizar y desprestigiar a la PNP y FF AA mediática y judicialmente, deslegitimando su autoridad y absurdamente han acusado a las fuerzas del orden, de “criminalizar la protesta”, cuando la realidad demuestra que es exactamente al revés. Ante hechos cruentos, lejos de defender y promover el restablecimiento del orden y la aplicación de la ley, exigen atender los reclamos y “abrir espacios de diálogo”. Esta es la fórmula perfecta para que impere el caos y la anarquía, para que se imponga la dictadura de la turba, que ellos ha ayudado a implantar en nuestro país.

Los socialistas que gobiernan Lima, con Susana Villarán a la cabeza, y toda la izquierda nacional,  están comprobando que su receta, para afrontar un conflicto, sólo lleva al desastre. Socavar la autoridad de la policía la hace vulnerable y alienta la violencia, Ante la turba no se dialoga, porque se avala la coerción abusiva y el delito como mecanismo de presión. Para el resguardo de la seguridad pública, se aplica la ley con el uso legítimo  de la fuerza por parte del Estado. Los gobiernos tienen la obligación de garantizar la estabilidad y la seguridad de un orden social justo.

Los peruanos y sobre todo la izquierda no terminamos de entender que las relaciones entre bien común y bien particular no deben plantearse siempre en términos de enfrentamiento, como si el interés individual o de un grupo fuese incompatible con el bien de la sociedad  o como si supusiese una carga para los individuos. No es así.  El bien de la persona no se opone al de la sociedad, sino que forma parte de él. El bien común se construye con todos y para todos.

A propósito de la visita del barón Alexander von Humboldt a Cajamarca

La verdadera felicidad solo se halla en la tranquilidad del alma y no en las riquezas materiales

Por Alexis Arévalo

Cuenta la historia, que el afamado naturalista y explorador alemán barón Alexander von Humboldt (1769-1859), había venido a nuestro país con la intención de estudiar la flora y fauna de nuestras exóticas tierras. En su largo recorrido había llegado a la ciudad de Cajamarca a finales de 1802, en dónde escuchó, de varias fuentes, que aún residían en el lugar los descendientes directos del Inca Atahualpa, último amo y señor absoluto de estas hermosas tierras que le fueron arrebatadas por los conquistadores españoles.

Fue así como Humboldt, conoció al cacique Astorpilco, descendiente directo del Inca Atahualpa, quien lo recibió con los brazos abiertos. El cacique dispuso que su hijo, un joven de apenas 17 años, le enseñara las maravillas de un pasado lejano y las reminiscencias de un imperio que fue el más poderoso y rico de América.

“El hijo del cacique Astorpilco, agradable muchacho de 17 años, que me guiaba a través de las ruinas de su patria y del palacio de sus antepasados, había poblado su imaginación de seductoras imágines, en medio de su extrema pobreza. Figurábase una grandiosa magnificencia y tesoros amontonados bajo los escombros que íbamos pisando, contaba cómo uno de sus antepasados había vendado a su mujer los ojos en otro tiempo, y después de hacerle dar mil rodeos por caminos labrados en la peña, la había conducido a los jardines subterráneos del Inca” (1).

El joven Astorpilco le contó que su antepasada quedó deslumbrada con el jardín repleto de delicadas plantas y árboles frutales, aves posadas en las ramas todo hecho del más purísimo oro; e incluso se encontraban las perdidas andas del Inca Atahualpa. Pese a tal riqueza el marido le dijo a su mujer que no se podían llevar nada pues aún no había llegaba el tiempo anunciado en el que regresaría el imperio “y cualquiera que se apropiase de alguna de aquellas obras maravillosas, debía morir en la misma noche” (2).

Esta hermosa historia, queda como recuerdo y tradición de la familia cajamarquina de los Astorpilco, que por su romanticismo y añoranza al imperio de los incas fueron incluidos con especial aprecio en la obra “Breviario del Nuevo Mundo” de Humboldt. El barón alemán fascinado por tan maravillosa historia le preguntó al joven Astorpilco el porqué no se dedicaba a buscar esa herencia fabulosa que por derecho le tocaba; para su sorpresa el muchacho le respondió que los Astorpilco preferirían vivir pobres y tranquilos que a tener grandes riquezas y ser envidiados por sus parientes y vecinos.

“Dios es justo y bueno; mi padre tiene una chacra donde cultivamos. Esta llanura es fértil. Vivimos en la miseria pero con tranquilidad. Si tuviéramos árboles y frutos de oro macizo, seríamos odiados y perseguidos. Admiré esta moderación india y mis ojos se llenaron de lágrimas” (3).

Resulta interesante leer estas líneas ya que nos muestra un lado más humano del estudioso alemán que perennizó esta hermosa historia para la posteridad. El amor de los indios por su amada tierra resulta encomiable, y demuestra que las tradiciones incas aún se mantenían frescas en sus memorias; guardando además en su corazón, buenos valores y grandes anhelos, en los que la verdadera felicidad solo se halla en la tranquilidad del alma y no en las riquezas materiales.

Fuentes:
(1)   Humboldt, Alejandro de. Breviario del Nuevo Mundo. Caracas: Biblioteca Ayacucho, 1993, p. 121.
(2)   Loc. Cit.
(3)   Núñez Hague, Estuardo y Petersen Gaulke, Georg. Alexander von Humboldt en el Perú. Diario de viaje y otros escritos. Lima: Fondo Editorial del Banco Central de Reserva del Perú/ Tarea Gráfica Educativa, 2002, p. 69.

Don Ricardo Palma, representante del romanticismo peruano:

A PROPÓSITO DE LA TRADICIÓN PALLA-HUARCUNA

Por Alexis R. Arévalo Vergara,

Miembro de la Sociedad Amantes del País


El Romanticismo fue una corriente literaria que estuvo en boga en buena parte del siglo XIX, surgió como un alejamiento a las formas perfectas y conclusas, así como a todo lo universal que había traído la Ilustración; se acercó más a lo particular y propio de la cultura y hubo una suerte de restauración de los valores nacionales y del pasado, así como una exaltación por las emociones encontradas y los deseos irrefrenables.

La fantasía y la irracionalidad del alma fueron las directrices de sus creativas obras que con suma originalidad tenían a un héroe lleno de pasiones y enfrentado a un ambiente adverso del que buscaba escapar; más si era atrapado por el vil opresor aceptaba sumiso su funesto final porque sabía que había otro mundo, uno mucho mejor que lo aguardaba, lugar donde vería resuelto sus problemas y por fin hallaría esa paz y ese amor tantas veces anhelado.

Esta corriente tuvo muchos representantes, siendo de los más destacados el vizconde francés François-René de Chateaubriand (1768-1848), del que recientemente he tenido oportunidad de leer una de sus magnificas obras, me refiero a “Memorias de Ultratumba” que con fineza cuenta detalles sumamente hermosos de su vida, tanto de prosperidad como de miseria, en el que evoca un mundo idílico, un tiempo pasado al que no había retorno. Muy puntualmente puedo relatar un breve pasaje de su obra en la que cuenta el sincero cariño que le tuvo a su nodriza, mujer plebeya, que pese a las diferencias sociales terminó convirtiéndose en una de sus más fieles amigas, e inolvidable en el relato de su niñez en la hermosa isla fortificada de Saint-Malo.

“Concebí un entrañable afecto hacia la muger que me cuidaba, escelente criatura á quien llamaban la Villenueve, y cuyo nombre escribo ahora con un movimiento de gratitud, y con lágrimas en los ojos. La Villenueve era una especie de mayordomo de casa, que me llevaba en sus brazos, que me daba á hurtadillas todo cuanto encontraba, que enjugaba mi llanto, que me dejaba en un rincon, para volver á cogerme en seguida, y que me llenaba de besos, murmurando. <<¡Este no será orgulloso! ¡tendrá buen corazón! ¡y no tratará mal á las pobres gentes! ¡Toma chiquitín, toma!>> y me daba vino y azúcar. A mis simpatías de niño hácia la Villenueve, sucedió despues una amistad mas digna” (sic)[1].

En el Perú, hubo también importantes representantes de esta corriente literaria de los que se puede mencionar a Pedro Paz-Soldán y Unanue (Juan de Arona), Luis Benjamín Cisneros, Ricardo Palma, etc.  Es de este último del que guardo una especial admiración, ya que su brillante pluma produce en las mentes de los lectores un sinfín de imágenes sugerentes de épocas pasadas y hasta mejores. Como prueba de ello tenemos dentro de sus afamadas “Tradiciones Peruanas” la hermosa historia titulada Palla-huarcuna, leyenda en la que Palma exalta las virtudes y el genio militar del Inca Túpac Yupanqui, quien había conseguido a través de la guerra construir uno de los más grandes imperios de América, con súbditos agradecidos, fieles y llenos de admiración por él, su Inca y Señor.

“¿Adónde marcha el hijo del Sol con tan numeroso séquito? Tupac-Yupanqui, el rico en todas las virtudes, como lo llaman los haravicus del Cuzco, va recorriendo en paseo triunfal su vasto imperio, y por dondequiera que pasa se elevan unánimes gritos de bendición. El pueblo aplaude a su soberano, porque él le da prosperidad y dicha. La victoria ha acompañado a su valiente ejército, y la indómita tribu de los pachis se encuentra sometida. ¡Guerrero del llautu rojo! Tu cuerpo se ha bañado en la sangre de los enemigos, y las gentes salen a tu paso para admirar tu bizarría. ¡Mujer! Abandona la rueca y conduce de la mano a tus pequeñuelos para que aprendan, en los soldados del Inca, a combatir por la patria” (sic)[2].

 

Vemos como Ricardo Palma enaltece al nacionalismo inca y a su sociedad armoniosa; pero advierte, más adelante, a través de una siniestra confabulación del destino, que los días del imperio estaban contados. Sucedió que un día, un magnifico cóndor, monarca de los vastos cielos, había sido herido a traición y caído en el pico más alto de los Andes tiñendo con su sangre las blancas nieves perpetuas. El gran Sacerdote vio en esta triste muerte una revelación del desastre que se avecinaba, pues vendrían conquistadores a implantar su religión y sus leyes. Fue así como las hijas del Sol se dispusieron a cantar y a hacer sacrificios a los dioses, tratando de que el vil augurio jamás se cumpliese.

Entre las hijas del sol, se encontraba una hermosa joven cautiva con labios de rosa, a la cual se le había destinado a ser parte del harén del Inca; pero ella estaba enamorada de un hombre de su tribu al que no podía olvidar. La dorada prisión no resultaba óbice para que ella siguiera pensando en él, este sincero amor era lo único que no la hacía desfallecer en su cautiverio. Descubrió un día, en esas bondades del destino, que su bien amado era también prisionero del Inca, al encontrarlo supo que se había cumplido su mayor deseo, ahora solo les faltaba huir para así vivir su amor con libertad.

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Los colegios no discriminan: son elegidos

Por Edistio Cámere

Elegir con responsabilidad y coherencia es ejercer la capacidad de decisión, ponderando los pros y contras, con miras a buscar la mejor educación. Por eso afirmamos que los colegios no discriminan, sino más bien son elegidos.”

El aumento de colegios privados en el país -este último lustro-  ha sido significativo, en especial en Lima Metropolitana. Pero el incremento de la natalidad no explica este movimiento, más bien la expansión obedece más a la mejora económica que permite que los padres de familia, ante una mayor disponibilidad de medios, dejen la escuela pública gratuita en pos de una particular pagada, percibida como mejor. El crecimiento de la oferta educativa sintoniza, por tanto, con las exigencias de una sociedad plural y al mismo tiempo permite el ejercicio de dos derechos fundamentales: el derecho de crear centros educativos y el derecho de elegir la educación que más se adecue con la filosofía de los padres como primeros educadores.

Si bien el Estado consagra el derecho a la educación, en puridad habría que afirmar que lo que garantiza es la instrucción básica regular. La educación -que incluye la instrucción- implica una filosofía, valores, principios… los mismos que configuran un modelo, tipo o proyecto que, en tanto se ajusta a la filosofía, valores, principios de la familia, permite que los padres ejerzan otro derecho consagrado en la Constitución: la libertad de enseñanza. Desde esta óptica, los padres de familia puedan optar entre grandes grupos de colegios de acuerdo al proyecto educativo ofertado públicamente:

1.- Escuelas pluralistas: donde confluyen objetivos, orientaciones, criterios, métodos contrapuestos, porque pretenden que en ella se reflejen las diversas maneras de concebir el hombre, la vida y el mundo que caracteriza a la sociedad pluralista.

2.- Escuelas ideológicamente neutrales, por razón de su titularidad pública: escuelas públicas (a confesionalidad del Estado).

3.- Escuelas con ideario: que desean dar a la educación una orientación determinada, es decir, ofrecer un modelo educativo, un tipo de educación que tiene características específicas en el marco de la libertad de enseñanza consagrada en la Constitución.

4.- Las escuelas con ideario que a su vez son: a) Confesionales: es decir, gestionadas por congregaciones o grupos religiosos; y, b) No confesionales: gestionadas por personas o instituciones civiles.

La posibilidad de elección de una escuela por parte de los padres está consagrada; más aún, también lo está el proceso de deliberación que antecede a su decisión. Las escuelas no se distinguen por la instrucción, ya que todas ellas imparten las mismas materias que determina el Ministerio de Educación, además lo hacen con una metodología similar -los docentes son egresados de facultades de educación o de institutos pedagógicos-. Se diferencian más bien por una filosofía o concepción de la educación que se expresa en un modelo o proyecto educativo.  En razón de ello, los colegios, tan igual los que tienen o no ideario, se esfuerzan en explicitar públicamente -a través de los medios apropiados- aquello que los caracteriza, identifica o define como la alternativa que mejor coincida con la educación que los padres desean para sus hijos.

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El hijo primogénito del Cacique de Tarapoto

Por Alexis Rolando Arévalo Vergara, Miembro de la Sociedad Amantes del País

El 12 de julio de 2010, la Sociedad Amantes del País publicó un artículo de mi autoría titulado “El último Cacique de Tarapoto (1782-1823)”, en el cual desarrollé la historia del primer y último cacique que tuvo dicha ciudad; asunto sumamente relevante que nos ha ayudado a comprender parte de la historia regional de la selva peruana durante la época colonial.

Como bien sabemos en el Virreinato del Perú subsistió la estructura de autoridad indígena durante los tres largos siglos de dominación española, en una suerte de dualidad de poder; así tenemos como ejemplo que en la Costa, era Cacique de la ciudad de Tacna don Toribio Ara y Cáceres, que fue Prócer de la Independencia y uno de los insurrectos en el Levantamiento de Tacna de 1811; en la Sierra, tenemos como ejemplo más preclaro al insigne don José Gabriel Condorcanqui Noguera (Túpac Amaru II), que fue Cacique de Surimana, Tungasuca y Pampamarca en el Cusco. Sin embargo, ¿qué ejemplo tenemos de un Cacique de la selva peruana?

Es así como surge la figura del noble indígena Don Gabino Thenasoa Upiachigua, primer y último Cacique (o Curaca) que tuvo la ciudad de Tarapoto. Este Cacique había casado con doña María Josefa Viena, siendo padres de siete hijos legítimos, que fueron:

1.- D. Pedro de Alcántara Thenasoa Viena, b. Tarapoto, 8 de agosto de 1784

2.- D. Cosme Damián Thenasoa Viena, b. Tarapoto, 26 de octubre de 1785

3.- D. Manuel Feliz Thenasoa Viena, b.  Tarapoto, 22 de noviembre de 1788. Casó con Da. Gertrudis Urquía; siendo padres de:

3.1.- D. Miguel Juan Thenasoa Urquía, que falleció párbulo, en Tarapoto, el 04.VI.1836(1), calificado como indígena del partido de los Suchiches, lo que da luces sobre la etnia de su progenitor y abuelo.

4.- D. Manuel Simón Thenasoa Viena, b. Lamas, 29 de octubre de 1790

5.- Da. Telésfora Thenasoa Viena, b. Lamas, 5 de enero de 1792

6.- D. Pedro Thenasoa Viena, b. Tarapoto, 24 de agosto de 1793

7.- Da. Juana Nepomuceno Thenasoa Viena, b. Tarapoto, 16 de mayo de 1795

Consideramos que resulta relevante transcribir la partida de bautizo del hijo primogénito del referido Cacique, ya que así podemos demostrar a través de un documento original la nobleza y posición expectante que tenía el Cacique en las postrimerías del siglo XVIII. Es evidente que el hijo primogénito Pedro de Alcántara debió haber sucedido a su padre en el cacicazgo de Tarapoto; si no hubiera sido por  la abolición del título nobiliario en 1823.

TRANSCRIPCIÓN PARTIDA BAUTISMAL:

“Pedro Alcantara Indio           Año de el Sñr. De mil setecientos ochenta y cuatro dia ocho de Agosto Yo Dn. Pedro Sanchez Pareja Cura y Vic° de la Ciud. de Lamas, y sus anexos puso oleo y Crisma á Pedro de Alcantara hijo niño de ocho días a quien le echo el agua Dn. Mateo Babilonia es hijo de el Curaca Dn. Gavino Thenasoa, y de Jusepha Biena Indios de Tarapoto pp. Manuel Garcia Da. María Carmen Gomes, a quienes les encargue tengn. cuidado de enseñar la Doctrina cristiana y buenas costumbres y el parentesco espiritual que han contraído con sus parientes Tgo. Josef Quinteros y para que conste lo firme.

Pedro Sanchez Pareja (sic)”

Luego de leída la partida, podemos ver que el sacerdote don Pedro Sánchez Pareja, encargado de realizar el sacramento del bautizo, hizo expresa mención de la nobleza del padre del bautizado, pues indica que éste ostentaba el cargo de “CURACA” y asimismo le daba el tratamiento de “DON” propio solamente de las personas nobles e ilustres en el antiguo régimen. Resulta, pues innegable que el noble indígena don Gavino Thenasoa fue, sin lugar a dudas, Cacique (o Curaca) de Tarapoto hasta la abolición de los títulos nobiliarios y demás cargos hereditarios, así como lo estipulaba la primera Constitución Política del Perú, del 12 de noviembre de 1823.


(1) Familysearch, Defunciones Tarapoto, p. 88.

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