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ALGUNAS PREGUNTAS SOBRE LA CUESTIÓN DE LA VACANCIA PRESIDENCIAL

Por Walter Brunke Ríos, Profesor de Derecho Constitucional.

1.- El art. 113, de la Constitución establece los casos en que “La Presidencia de la República vaca” por: 1) muerte; 2) permanente incapacidad moral o física declarada por el Congreso; 3) renuncia aceptada por el Congreso; 4) salir del Perú sin permiso o no regresar en el plazo fijado; y, 5) destitución sancionada por alguna de las infracciones previstas en el art. 117.
2.- El art. 114 manda que “el ejercicio de la Presidencia… se suspende por: Incapacidad temporal del Presidente, declarada por el Congreso…”.
3.- El art. 115 establece que “Por impedimento temporal o permanente del Presidente…, asume sus funciones el Primer Vicepresidente…”.
4.- El art. 117 preceptúa que el Presidente “sólo puede ser acusado, durante su período, por traición a la Patria; por impedir las elecciones…; por disolver el Congreso…”, y otras causales más.

Congreso peruano

CUESTIÓN DE FONDO:
¿La norma del art. 113 faculta al Congreso a declarar la vacancia de la Presidencia de la República por permanente incapacidad moral, entendiéndose (interpretándose) que esto último se refiere a la comisión reiterada (permanente) de inmoralidades presidenciales? ¿Ésta asignación de sentido es correcta? ¿Puede validarse este sentido usándose los diferentes cánones válidos para la interpretación jurídica? ¿La norma autoriza implícitamente a “vacar” o sólo a constatar un hecho preexistente cuya configuración no se origina directamente de la voluntad del Congreso?

ITER ORDENADO DE PREGUNTAS PARA RESOLVER LA CUESTIÓN DE FONDO

A.- ¿Cuál es el ámbito de aplicación del art. 113? ¿La norma está autorizando al Congreso a deliberar y concluir sobre cualquier modo de entender el significante de “permanente incapacidad moral”?

B. ¿Puede el Vicepresidente asumir por “impedimento permanente” del Presidente las funciones presidenciales sin que el Congreso haya declarado la vacancia?

C.- ¿En qué medida está relacionada la frase ”Impedimento permanente” con la frase “permanente incapacidad moral”? ¿Están usados en sentido técnico-jurídico los términos de “impedimento” e ”incapacidad”? ¿La frase “incapacidad moral” está usada en sentido técnico jurídico? ¿A qué criterio obedece la distinción de “incapacidades” del constituyente cuando estatuye “incapacidad física” diferenciándola de “incapacidad moral? ¿La distinción entre “físico” y “moral” es por casualidad o tiene alguna relevancia jurídica? ¿”Permanente” y “temporal”?

D.- ¿se puede sostener que el art. 117 establece el juicio político (acusación presidencial) con una lista cerrada, taxativa, de causales para la destitución, pero que la norma del art. 113 contempla una excepción jurídica al “sólo puede ser acusado”? ¿Las excepciones en derecho constitucional pueden, en asuntos como éste, ser tácitas o tienen que ser expresas?

E.- ¿Puedo “vacar” a alguien sin que eso signifique en realidad una “destitución?? ¿”Vaco” para después declarar la vacancia? ¿El sólo establecimiento del requisito de declaración de vacancia, condición sine qua non para que otro ocupe el cargo o la dignidad vacía, autoriza o faculta para “vacar”’ antes?

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CASO VACANCIA PRESIDENCIAL: ¿PREVALECERÁN LA FUERZA, EL VOLUNTARISMO, O EL DERECHO?

Por Walter Brunke Ríos, Profesor de Derecho Constitucional.

Destituir o declarar la vacancia, son actos de naturaleza diferente, por lo que requieren procedimientos diferentes. El primero constituye una sanción, resuelta después de un juicio. El segundo se limita a formalizar un hecho.

En nuestra Constitución, la sanción de destitución está reservada al procedimiento de acusación constitucional: “sólo puede ser acusado…”. Las causales de vacancia tienen en común el elemento esencial de que real o prácticamente el cargo está sin ocupar o no está proveído. Ejemplos. Real: porque murió. Prácticamente: porque si bien está, es como si no lo fuera. Por incapacidad física o moral.

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La capacidad o incapacidad a que se refiere la Constitución es lo que se conoce jurídicamente como la capacidad o incapacidad de ejercicio. “Permanente incapacidad moral” significa que no está en condiciones de actuar razonablemente y ser responsable moralmente por sus actos. Adolece, pues, de capacidad de ejercicio absoluta, ergo, el cargo está como si estuviera vacío y procede declarar la vacancia.

Las razones aducidas en la moción de vacancia implican una clara acusación. Si se sigue el procedimiento de vacancia se perpetrará un acto jurídico en fraude a la Ley, con el agravante de soslayar en realidad, bajo el supuesto manto de una Interpretación jurídica, una auténtica modificación constitucional, sin respeto al procedimiento de reforma previsto por la misma Constitución. En el orden moral, así como en el orden jurídico, la buena finalidad no justifica ni legitima el uso de cualquier medio…

Lo afirmado no “salva” al Presidente de la República, pues, en mi opinión, lo que le corresponde políticamente, en aras del bienestar del Perú, es asumir con hidalguía y desprendimiento la renuncia a la Presidencia, para batallar por la limpieza de su nombre e imagen ante la justicia común y, también para ayudar a superar la crisis política presente. “El que no la debe, no la teme”.

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CASO VACANCIA PRESIDENCIAL: SOBRE EL SUPUESTO DE HECHO CONSTITUCIONAL: “PERMANENTE INCAPACIDAD MORAL”

Por Walter Brunke Ríos, Profesor de Derecho Constitucional.

1.-Los conceptos jurídicos de capacidad moral o incapacidad moral son claros: se refieren a si una persona puede obrar con discernimiento, con autoconsciencia y usando de la razón, de la facultad de entendimiento.

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2.-El vocablo “permanente” sirve para fijar que dicha incapacidad no debe ser ocasional, sino presentar rasgos de duración más o menos relevante.

3.- Extender la vacancia a otros casos fuera del alcance previsto por el art. 113, inciso 2, de la Constitución, será debido a una interpretación extensiva inadmisible y “contra legis”.

4.- Puede que mi opinión “agüe la fiesta”… Estimo que el Derecho debe primar en una sociedad que quiere ser justa, aunque, en algún caso, no colme expectativas particulares…

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TIEMPO DE REBELARNOS, TIEMPO DE AFRONTAR LA REALIDAD (ii)

Por Walter Brunke Ríos, Profesor de Derecho Constitucional y Filosofía del Derecho (*).

La acción política, los esfuerzos conjuntos de muchas personas dedicadas a participar en la configuración del desarrollo humano integral de una sociedad, necesita de la confluencia efectiva de ciertos presupuestos esenciales.

Sin éstos, se cae en la imprevisión muchas veces fatal; en la improvisación, desarticulada con la complejidad de lo real; en el pantano de lo urgente, que menoscaba u olvida lo importante.

Sin ellos, se deja abonado el camino para que la actividad política gire exclusivamente alrededor de algunas personalidades, y no alrededor de ideales, ideas y planteamientos programáticos claramente entendidos porque primeramente fueron bien comunicados.

Escudo

Sin esos presupuestos, negligentemente se abre las válvulas, en mayor o menor medida, para la entronización de una atmósfera transida de estéril servilismo civil; mal que, como los anteriormente mencionados, puede rastrearse en varias etapas de la Historia del Perú y de la humanidad en general.

La unidad moral de un conjunto de personas para realizar acciones políticas es uno de los presupuestos esenciales,si no el más importante. Dicha unidad es promovida y sostenida, de modo fructífero, si cuenta con una doctrina política que vaya más allá de las convicciones éticas, puesto que éstas son valederas para cualesquiera circunstancias de tiempo y espacio.

En este sentido, por ejemplo, ¿cómo y hacia donde debemos coordinar los distintos intereses de más de 30 millones de peruanos? ¿Que variables o factores debemos tener en cuenta para que la coordinación política sea coherente, consistente y eficaz? ¿Cuál debe ser el orden de prioridades? ¿Qué contenidos, rumbos y planteamientos específicos debe contener el programa político que pensamos elaborar, para ponerlo a disposición y consideración de la opinión ciudadana?…

La respuesta a éstas- y, por supuesto, las demás preguntas tácitamente implicadas- es la primera tarea a cumplir, por parte de los que estamos poniendo “manos y espíritu a la obra” referida en la publicación anterior bajo el mismo título (1).

Tenemos consciencia de lo arduo, por compleja, de dicha tarea. Estamos abiertos a recibir sugerencias concretas o colaboración y participación personales para cumplir, lo mejor posible, la finalidad propuesta (2).

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(1) Cfr. https://amantesdelpais.wordpress.com/2017/11/03/tiempo-de-rebelarnos-tiempo-de-afrontar-la-realidad/

(2) Si desean comunicarse con el Prof. Brunke, pueden remitir un correo electrónico a: wbrunke@yahoo.com

TIEMPO DE REBELARNOS, TIEMPO DE AFRONTAR LA REALIDAD

Por Walter Brunke Ríos, Profesor de Derecho Constitucional y Filosofía del Derecho (*).

La preocupación de parte significativa de peruanos se centra ante el penoso panorama político del presente. Ni Gobierno, ni los grupos de oposición existentes parecen tener la solvencia de planteamientos necesaria para atinar a encaminarnos hacia un desarrollo integral autentico, como sociedad, como país. A escala, lo mismo sucede a nivel regional y municipal, salvo, quizá, alguna excepción. Malestar y pesimismo constituyen dos caras de una misma moneda peligrosa que circula cual colesterol por las arterias de la ciudadanía.

La cobertura política, teñida del manido mecanicismo,- heredado irreflexivamente, en automático-, no está a la altura de las exigencias del Perú de hoy. La lógica al uso para la conducta política suele obedecer a criterios estrechos de “ganar o perder poder político”, relegando a una esquina lejana el bien de todos, para privilegiar unilateralmente los intereses que podrían asegurar la obtención o el mantenimiento del “poder”. Por impopulares, las medicinas amargas son postergadas, y el enfermo sigue empeorando.

Escarapela

Todavía hay tiempo para rebelarnos. Es tiempo de empezar a cooperar personal y activamente en la dirección contraria.

El poder no es un fin, sino un medio para servir al bien de todos. La política no es un mal necesario…; es una actividad muy noble, puesto que se ocupa por el bienestar de todos, pero que, por lo mismo, no se puede abandonar a la “espontaneidad del mercado político”, bajo el presupuesto, también falso, de que el mecanismo de la competencia democrática basta para asegurar, por sí sólo, los mejores resultados posibles. Simultáneamente, la conducta partidocrática debe combatirse y rechazarse, fortaleciendo la autonomía, la capacidad de iniciativa de las sociedades intermedias entre las familias y el Estado.

En este sentido, debemos ponernos manos y espíritu a la obra.

¿Y tú, qué piensas, qué sientes al respecto?

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UN FRAGMENTO DE LOS ESPEJISMOS DEL LLAMADO “ESTADO DEL BIENESTAR”

Por Walter Brunke Ríos, Presidente de la Sociedad Amantes del País.

En la ultima campaña electoral presidencial, los peruanos fuimos testigos de las propuestas hechas por algunas agrupaciones políticas de encaminar el desarrollo de nuestro país, teniendo como meta y telón de fondo los ejemplos de Estado del bienestar confeccionados en ciertos países europeos. Dichos planteamientos deslumbraron a no pocos jóvenes y adultos por las promesas de crecimiento del bienestar material participado por todos los miembros del país.

La realidad es que el modelo de Estado del bienestar entró en quiebra desde finales del siglo XX… Y el abandono de sus principios fue inevitable a la luz siempre contundente de los hechos. Sin embargo, aquí se propuso irresponsablemente reproducir dicho modelo, si bien, quizá, “a lo peruano”. Digo irresponsablemente, porque la política no se mide por las buenas intenciones supuestamente patentes en metas pregonadas, sino por la posibilidad de hacer realidad dichas metas sociopolíticas o económicas, y sobre todo, por su efectiva realización de manera consistente y no efímera. Digo irresponsablemente, porque se hizo alegremente las proposiciones sin tener en cuenta, ni mostrar los costos económicos y sociales de dicho rumbo.

estado de bienestar

A las ideologías les interesa el Poder y no la verdad ni la realidad. Esto explica en parte por qué en nuestro país surgen muchos “políticos” contumaces en la improvisación y la imprevisión: la realidad les resulta desconocida y no termina de sujetarse a los dictados del voluntarismo político.

Sobre el particular, sugiero la lectura del artículo “Interviene la empresa y el mercado en nuestro proyecto familiar?”(*), de César Nevot, el cual contiene reflexiones valiosas para quien desee tener algunos elementos más de juicio a la hora de valorar las distintas políticas que se le ofrezcan en la siguiente campaña electoral.

Particularmente llamo la atención sobre las ideas que cito a continuación:

“El problema es que desde la dimensión social la pirámide demográfica muestran una compleja situación en países como España donde el futuro se ve comprometido, poniéndose en mayor relevancia la sostenibilidad del sistema de pensiones en tanto que es un sistema de reparto y no de capitalización.

Es decir, que los pensionistas reciben su prestación de los que en ese momento están trabajando y no de lo que durante su periodo laboral han estado capitalizando. Por lo tanto, una pirámide demográfica que muestra una reducción en su base, en tanto que la tasa de natalidad va en descenso, nos vaticina un futuro en el que la percepción de las pensiones se va a ser seriamente comprometida a pesar de haber devengado los derechos necesarios.”

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(*) Cfr. https://es.aleteia.org/2017/10/25/interviene-la-empresa-y-el-mercado-en-nuestro-proyecto-familiar/

EL PESO QUE CARGAMOS LOS PERUANOS

Por Walter Brunke Ríos, Presidente de la Sociedad Amantes del País.

Sobre las espaldas de los peruanos gravita una carga negativa, algo que, podríamos decir, origina el malestar común, sentido por todos, particularmente en lo que atañe a los asuntos de naturaleza pública.

La excesiva confianza puesta en el crecimiento económico como generador espontáneo, automático, del bienestar social y del cultural, ha resultado desmentida. Tampoco los cambios legislativos producen mágicamente los resultados esperados. Menos aún, el mero enfoque metodológico, técnico o cientificista, envuelto en papel regalo bajo la siempre falsa esperanza puesta en un sujeto impersonal llamado “Estado”.

Pueblo joven

Ya quisieran los pobladores de ciertos países como Japón o Alemania, tener un territorio con la multiplicidad de riquezas naturales con que cuenta el Perú. La cuestión es ¿qué nos ha ocurrido -y nos sigue ocurriendo- para no poder usarlas de manera tal que se propenda a un auténtico desarrollo humano integral? ¿En qué hemos errado? ¿Qué aspectos no hemos tenido en consideración?

En cualquier caso, estimo que urge apartarnos de “la política de parches”, estilo político predominante en nuestro país, que ya demostró, una y otra vez, en el pasado y presente, su sustancial incapacidad para hacer mérito a las exigencias de lo real, en especial, de la realidad del ser humano.

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