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Las prácticas pre-profesionales de Derecho en el Perú

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Por Gonzalo Puertas

Si bien las cosas para los practicantes pre-profesionales de Derecho en el Perú han mejorado (ahora por lo menos contamos con una Ley reglamentada), todavía son lamentables varios casos, aun en estudios de abogados de los más grandes y prestigiosos del país que teniendo más aptitud para cumplir la legislación de la materia, no lo hacen.

¿Por qué sucede esto? Los estudios de abogados, como empresas que son, buscan maximizar su renta al menor costo posible y no hay mejor lugar en la empresa para aplicar una “política de austeridad” que en el área de practicantes, por varias razones: riesgo legal casi nulo debido a una deficiente fiscalización del Estado en la materia; ausencia de las Universidades que por Ley deben verificar el cumplimiento de los Convenios de práctica que suscriben; los practicantes permiten el abuso de sus empleadores; entre otras.

Creo que los estudios de abogados deben darse cuenta, como ya lo han hecho algunos pocos, que las mejores condiciones de trabajo para sus practicantes pueden redundar en una mayor rentabilidad para la empresa, situación óptima en la que todos ganamos.

Veamos: un practicante bien pagado, con un alto margen de aprendizaje en la empresa, con óptimas y suficientes condiciones de trabajo (sitio propio, computadora veloz, etc.), con un horario efectivo y carga de trabajo razonables, envuelto en un clima laboral inclusivo, objeto de reconocimiento y recompensa, etc., por un lado, será un practicante más productivo, pues contará con las herramientas y la motivación para serlo.

Por otro lado, será un positivo reflejo de la empresa, porque transmitirá su satisfacción a sus familiares, amigos, profesores y estos a sus conocidos, generando la idea en la mente de las personas que la empresa donde trabaja es una buena alternativa (de prácticas, de trabajo, de obtención de servicios, etc.), aumentando así su competitividad. Proyectar una buena imagen no solo contribuye a ampliar la cartera de clientes, sino también a que trabajadores y practicantes más talentosos te toquen la puerta.

Es de esta manera que un cuerpo de practicantes, no solo talentoso sino también satisfecho, puede darle un valor agregado a la empresa y constituirse en una ventaja comparativa respecto a la competencia. Así, pues, tanto el incremento de la productividad del practicante como de la competitividad de la empresa pueden llevar a un aumento en la rentabilidad de esta.

Pero si esto es así, ¿por qué las empresas no lo hacen? Fácil: a pesar de las pobres condiciones de trabajo que, en general, tienen los practicantes de Derecho, estos generan en la empresa un margen de producción suficiente que no es necesario invertir más en ellos. Es aquí donde este tema se vuelve uno de responsabilidad social, responsabilidad de las empresas de buscar alcanzar el punto óptimo en el que obtengan provecho sin perjudicar a nadie (óptimo de Pareto).

Por supuesto, esto debe ir de la mano de un programa de fiscalización más agresivo por parte del Estado para elevar el porcentaje de probabilidad de una sanción administrativa en caso de incumplimiento de la norma jurídica (riesgo legal más alto), no dejando otra opción a las empresas, en razón de un análisis costo-beneficio, que su efectivo cumplimiento.

Asimismo, las Universidades deben adoptar una actitud más activa en el rol que la Ley les ha asignado: el de supervisar el cumplimiento de los Convenios de práctica que suscriban, en coordinación con las empresas empleadoras. Para esto, podrían encargar a personal de sus áreas de Práctica y Empleo que se dedique a encuestar y evaluar cada cierto tiempo a los alumnos cuyos convenios hayan registrado, para tener una idea del margen de cumplimiento de la Ley por sus empleadores y del efectivo aprendizaje que hayan obtenido; brindar información y/o asesoría; servir de buzón de quejas y/o sugerencias; así como, por qué no, realizar visitas a los centros de prácticas de sus alumnos para hacer una verificación in situ, previa coordinación con la empresa. Incluso, hacer las denuncias respectivas ante el Ministerio de Trabajo.

Finalmente, así como no hay discusión ni corrupción unipersonal, el abuso a nivel de prácticas pre-profesionales también es de dos: el que abusa y el que lo permite. La acción más inmediata está en manos de los mismos practicantes, quienes deben aprender a decir no. Los practicantes deben aprender a valorar su trabajo y darse cuenta que tienen el derecho de obtener pero también el deber de exigir aquello que la Ley les otorga.

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15 comentarios

  1. Fabiola dice:

    Yo todavía no practico, pero siempre escucho quejas de como explotan a los practicantes de Derecho. Qué bien que haya la iniciativa de cambiar las cosas, porque estoy segurísima de que solo con un trato justo uno puede y debe dar el 100%. Al final, como dices, dependerá en gran medida de nosotrs mismos.

  2. Que tal Gonzalo. Mi reflexión es breve. Dos Cosas: 1.- La coyuntura nos envuelve en el gran dilema que implicitamente refieres, no todos gozan de las mismas oportunidades para ser seleccionados a cubrir alguna plaza en derecho, esto conlleva a una pugna por la plaza y una mayor oferta de sacrificios. Este es un tema mas social que jurídico. Sucede no solo en el Derecho, sino en diferentes materias y disciplinas en las cuales se requieran también practicantes. Sería interesante poner énfasis la psuedo fiscalización que bien a derecho podría ejercer las Universidades para concientizar a los empleadores.
    2.- Me gustó sobremanera la segunda parte del artículo en cuanto a la redacción; mejora la primera parte, tenlo en cuenta, saludos lalo,

    Yorry.

  3. Elvira Martínez Coco dice:

    Tuve la suerte de ser profesora de Gonzalo en la Universidad de Lima, donde siempre se distinguió por su vocación por el Derecho y por su preocupación social.
    Me felicito de haber contribuido en la formación jurídica de Gonzalo y lo felicito porque con una valentía inusual en nuestro medio ha levantado su voz para decir lo que nadie se atreve a manifestar en voz alta, pero que todos comentan cotidianamente.
    Por cierto, hay que destacar que no todos los Estudios Jurídicos tienen esta política. Sin embargo, la mayoría de ellos encajan perfectamente en la crítica de Gonzalo.
    Ojalá que sus reflexiones sean un punto de partida para que los distintos agentes involucrados en esta problemática asuman el rol que les corresponde jugar en el ejercicio de una práctica profesional digna.

  4. Gonzalo Puertas dice:

    Hola, Fabiola. Muchas gracias por tu comentario. Lamentablemente (como señala Yorry), muchos practicantes todavía siguen dispuestos a dar más por menos por varias razones. Tenemos que buscar la forma de lograr que la gran mayoría de estudiantes no practique si no es bajo las condiciones que la Ley señala, de modo que las empresas no tengan otra salida que cumplirlas. ¿Qué soluciones se te ocurren en este sentido? Saludos.

  5. Gonzalo Puertas dice:

    Yorry, muchas gracias por tus comentarios y sugerencias. Es muy cierto lo que dices: algunos están dispuestos a sacrificar más por menos. Sin embargo, es curioso que incluso los estudiantes más aventajados para conseguir una práctica permitan también abusos por parte de sus empleadores, como una subvención por debajo del mínimo vital, horario de prácticas irrazonable, condiciones de trabajo insuficientes, etc.

    Estamos de acuerdo en que el Derecho no va a solucionar por sí solo este problema. Conversando con un abogado, me hizo recordar que la norma legal es un mandato que atribuye una consecuencia jurídica a un supuesto de hecho, consecuencia que no necesariamente se llega a materializar. En nuestro caso, las normas legales en materia de prácticas pre-profesionales buscan la preparación del estudiante universitario para su posterior inserción al mercado laboral, pero que se hayan promulgado dichas normas no garantiza el objetivo. De ahí que sea necesario un adecuado programa de prevención y fiscalización por parte del Estado, así como el cambio de mentalidad de la sociedad (empleadores y practicantes): ¡Los practicantes no son mano de obra barata!

    Por otro lado, técnicamente, las Universidades no pueden fiscalizar, sino que la Ley les ha otorgado la facultad de supervisar el cumplimiento de los convenios de práctica que suscriban. ¿Tú conoces alguna que lo haga? Las Universidades, así como el Estado y la sociedad, saben que este problema se viene arrastrando desde bastante tiempo pero ¿por qué no hacen nada al respecto? ¿Están de acuerdo con esa “política”? ¿O es acaso porque varios de estos empleadores dictan cátedra en estas Universidades? Sería interesante tener la respuesta de los decanos de distintas facultades.

    Finalmente, me alegro hayas mencionado que este problema se extiende a los estudiantes de distintas carreras universitarias, ya que la idea de este artículo es, entre otras cosas, convocar a todos ellos para implementar soluciones en conjunto. Un abrazo.

  6. Gonzalo Puertas dice:

    Estimada Dra. Martínez:

    Muchísimas gracias por sus comentarios. Es verdad que no se le puede imputar lo escrito en el artículo a todos los estudios de abogados y empresas. Felizmente, ya hay algunos (aunque muy pocos) que se han dado cuenta que ofrecer mejores condiciones de trabajo a sus practicantes no solo aumenta su productividad, sino que hace que estudiantes más competitivos les toquen la puerta.

    Y es que, como señala el Dr. Luis Vinatea (http://www.youtube.com/watch?v=gU6AuvKAUAY), el gran reto de las organizaciones es convertirlas en atractivas con el fin de captar y retener a las personas más indicadas para continuar con la organización y heredarla a otros. De ahí que ahora haya estudios de abogados haciendo headhunting a nivel de practicantes: bajan a las universidades a ofrecer prácticas a los mejores puestos.

    Aprovecho para agradecerle por el tiempo que en su momento me ofreció para la redacción de este artículo.

    Saludos afectuosos.

  7. CARLOS ALBERTO VARGAS dice:

    hay un dicho que dice “la practica hace al maestro”, efectivamente hay mucha oderta y poca demanda,las practicas profesionales tanto en el sector publico como privado, muchas veces no ofrecen un buen ambiente al practicante ( un espacio adecuado, una computadora, etc) sin embargo creo yo que el problema va mas alla de la regulacion, por ejemplo como podrian fiscalizar las universidades las practicas de sus alumnos, si no tiene personal ni para realizar sus propias actividades, como podria el practicante tener un adecuado lugar de trabajo , si muchas veces las instituciones no cuentan con los medios necesarios de desarrollo ni para ellos mismos ( logistica, personal) me refiero a las instituciones publicas; el problema esta en la estructura, en la no planificacion y la falta de medios, no en la norma,tambien sabemos que con el tiempo, no todos podran alcanzar las mismas oportunidades, con la proliferacion de nuevas facultades de derecho( winner, utp,pacifico,universidad cientifica, ricardo palma,cesar vallejo,telesup,etc, alas peruanas.)y !se estudia derecho a distancia¡, la buena voluntad, ni los compromisos no bastan, si los entes publicos encargados de nuestro bienestar, perojudican el mercado con sus decisiones.todo esto nos lleva a concluir que educacion practicas y oferta laboral, estan ligados, y sin una planificacion , se crean dificultades para el practicante y el futuro trabajador.

  8. roberto dice:

    hola mis estimados amigos yo soy un estudiante de derecho y la verdad estuve tocando puertas para enpesar ha practicar pero la verdad todos me serraron la puerta y ahorapensandolo muy bien digo paque coño practicamos si el alumno con esfuerzo y dedicacion puede superar y buscar alternativas indagar en vez que te esten explotando utilisen la logica y.

  9. Alexis Rolando Arévalo Vergara dice:

    Estimado Gonzalo:

    Te felicito por tu artículo, me parece excelente que trates este tema tan abiertamente. Existen muchos problemas como tu bien comentas; considero que también sería oportuno que las empresas o estudios atiendan a las necesidades académicas de los jóvenes practicantes, en el sentido de proporcionales medios de capacitación como cursos y seminarios pagados por el centro laboral, esto incentivaría positivamente al practicante quien se esforzaría más y generaría indirectamente publicidad positiva entre sus congéneres. Cumpliendo de esta forma con el esencial cometido de no solo darle practicas sino también decirle: “me interesas como futuro profesional”.

    Saludos,

    Alexis Rolando Arévalo Vergara

  10. Gonzalo Puertas dice:

    Estimado Carlos Alberto,

    Coincido contigo en que el Derecho por sí solo no va a solucionar las cosas. Así lo señalé en mi respuesta al comentario de Yorry Warthon sobre este punto, más arriba.

    Me parece importante resaltar tu comentario respecto a la falta de recursos de algunas organizaciones como una de las causas del problema bajo comentario. Es cierto: algunas organizaciones (no solo públicas, también privadas) no tienen el presupuesto o no generan la suficiente renta para cumplir todas sus obligaciones (tributarias, laborales, etc.) y, contrariamente a sus fines, parecen dedicarse a sobrevivir. Sin embargo, espero no hayas querido insinuar que, en tal situación, dichas organizaciones son menos responsables por descuidar a sus practicantes. Aquí no hay medias tintas: o incorporas y mantienes practicantes en la organización con todas las de la ley; o, si no puedes, no los incorporas.

    Los practicantes deberíamos ponernos de acuerdo en esto. Mientras haya estudiantes dispuestos a practicar en condiciones por debajo de las establecidas por la ley, la situación no se revertirá. Entonces, otra solución podría ser encontrar la forma de mitigar la necesidad o el interés del estudiante de practicar en dichas condiciones. Así, por ejemplo, hay estudiantes que lo hacen por necesidad económica, como también los hay por el afán de prestigio. ¿Qué te parece o qué se te ocurre en este sentido?

    Un abrazo,

    Gonzalo

  11. beto dice:

    Yo opino que únicamente se trata de un problema de oferta y demanda en nuestro país. Si nos remitimos a las cifras que podemos ver esporádicamente publicadas en diversos artículos periodísticos, EXISTE UNA ABRUMADORA CANTIDAD DE ABOGADOS EN NUESTRO PAIS, MAS AUN EN LIMA. Pero aún teniendo conocimiento de dichas cifras, seguimos estrenando más facultades de derecho, pauperizando la educación legal en nuestro país, insertando más alumnos a una carrera ya hipersaturada. Es cierto que las cifras no son concluyentes: hay un cierto porcentaje de alumnos “desertores” que no se toma en cuenta, tampoco se hace una efectiva medición de la capacidad de cada uno de dichos alumnos y menos aún aquellos que ejercen la practica legal de manera independiente. Pero si vemos los porcentajes con mayor detenimiento, podremos deducir que ante el crecimiento exponencial del numero de abogados tambien se enfrenta una cruel verdad: que si existen suficientes abogados (en sentido lato) para cubrir 7 veces el mercado…. EXISTEN suficientes abogados capaces, preparados y de universidades prestigiosas que pueden cubrir 3 veces el mercado!!! Y si a esto le sumas el nepotismo existente para cubrir las plazas disponibles y la falta de interés por ejercer el derecho en el interior del país (PORQUE SIENDO FRANCOS LA MAYORIA QUE TUVIESE LA OPCION DE ELEGIR PREFIERE ESTUDIAR DERECHO EN LIMA Y POR ENDE PRACTICAR EN ESTA CIUDAD), crean este caos TAN LÓGICO.

  12. angelica dice:

    el problema no es la cantidad de abogados, sino como laboran, en interior de nuestro pais, no abastece por que la gran mayoria de abogados estan saturados en lima, en el interior del peru se requiere, abogados notarios, por decir en una provincia de Huancavelica – Lircay. hay solo una notaria es saturante hacer legalizar documentos, asimismo carecen de abogados, siempre en interior del peru carecen estos profesionales.

  13. Gonzalo Puertas dice:

    Estimado Roberto,

    Creo que la teoría y la práctica son complementarias. Hay abogados muy teóricos con problemas para aterrizar en casos prácticos concretos por falta de experiencia, como hay abogados muy empíricos con serias deficiencias teóricas que, llegado el momento, los estancan.

    Un abogado íntegro será el que tenga ambas habilidades. No dejes de aprender bien la teoría, así como que no dejes de buscar trabajo que te permita aplicarla. Te darás cuenta que de esa manera el conocimiento se refuerza. ¡Vamos! El que busca encuentra :).

    Cualquier cosa, mi correo es gonzalo.puertas@aenuperu.org.

    ¡Saludos!

    Gonzalo

  14. Gonzalo Puertas dice:

    Estimado Alexis,

    Muchas gracias por tu comentario. Totalmente de acuerdo: la capacitación del practicante no solo abona a su mejor desempeño en la empresa, sino también a reflejar una mejor imagen a su favor y al de la empresa, así como a tenerlo motivado.

    Desde hace algunos años, algunos estudios de abogados se han dado cuenta de los beneficios de la capacitación del practicante, al punto que han facilitado su participación en cursos y talleres dándoles permiso de salida durante horario de prácticas y hasta financiando total o parcialmente el costo de la misma.

    Incluso, un grupo menos reducido de estudios de abogados, han empezado ellos mismos a organizar charlas o exposiciones internas para sus practicantes con propósitos de capacitación, actualización y de circulación de la información y expertise generado en la empresa.

    Lamentablemente, son pocos los estudios de abogados que tienen la capacidad de hacerlo por varios factores (falta de tiempo o ineficiencia, dinero, falta de voluntad, pensamiento retrógrado de que a los practicantes no les corresponde, etc.) pero es una tendencia en aumento que todos debemos empujar.

    Falta visión empresarial en los estudios de abogados que, bien aplicada, puede beneficiar a todos.

    ¡Saludos!

    Gonzalo

  15. Marco dice:

    Por favor si es posible quisiera tener conocimiento sobre las normas que autorizan las practicas pre profesionales en la Administracion Publica, asi como los requisitos indispensables para este acto, por favor si pudieran enviarme a mi correo se los voy a agradecer. madelch10@hotmail.com

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