Sociedad Amantes del País

Inicio » Conceptos » Perú: ¿mercado o nación?

Perú: ¿mercado o nación?

VÍDEO: TRIBUTO AL PERÚ

HIMNO DEL PERÚ VERSIÓN QUECHUA

HIMNO DEL PERÚ VERSIÓN ASHANINKA

HIMNO DEL PERÚ VERSIÓN AYMARA

HIMNO DEL PERU VERSION HEAVY METAL

a

Archivos

Mapa de visitas

Calendario

junio 2009
L M X J V S D
« May   Jul »
1234567
891011121314
15161718192021
22232425262728
2930  
La responsabilidad sobre el contenido de los artículos corresponde a sus respectivos autores, no representa necesariamente la opinión institucional de la Sociedad Amantes del País.

Traductor en línea


directorio de weblogs. bitadir
Blogalaxia
Peru Blogs

Estadísticas del Blog

  • 489,237 hits

Ingrese su dirección de correo electrónico para recibir gratuitamente notificaciones de actualización de este blog. Luego haga click en 'suscribirme'.

Únete a otros 86 seguidores

Síguenos en facebook

Por Edistio Cámere

“Nuestra economía se ha estabilizado…  Las cifras globales así lo demuestran…  La globalización obliga a ser más competitivos… Los precios y estándares de producción deben ser internacionales… Es necesario estar a la altura de la demanda que cada vez es más exigente”… son algunas expresiones -entre muchas otras- que se suelen escuchar con frecuencia en estos tiempos. Si bien no dejan de ser todos hacemos el Perúciertas, sin embargo el problema empieza cuando a partir de ellas y a fuerza de repetirlas se pretende estructurar una concepción, una visión del país. El dato económico es importante, pero no es el único apunte que rubrica la esencia de una nación.

La lectura monocorde de una nación implica -a mi juicio- un enfoque en el cual se privilegian las siguientes características:

1.- Una visión sin historia:

En términos muy simples un mercado es una convención mediante la cual se designa la concurrencia de la oferta (que puede ser primaria, de transformación y de servicios) y la demanda. Cuando entre ambas ocurre una feliz coincidencia se genera una transacción. Todo lo que se intercambia siempre son productos, que se orientan al consumo. El mercado no atiende en rigor al proceso previo incorporado para lograr un producto determinado. El precio es siempre referencial. Una concepción mercantil no valora todo ese proceso previo, que un país es su historia, su cultura, su capital social y su situación real de desarrollo. Es verdad que el mercado o la economía es necesaria para la generación de bienestar y progreso, pero también es vital para su crecimiento sostenido atender a los gestores de esa economía. Atenderlos no significa solo velar por su seguridad sino que implica ofrecerles la posibilidad real de construir una nación, de sentirse parte de un país en procura de definir y consolidar su identidad y conciencia histórica.  

El Perú no aparece dentro de un contexto de mundialización. ‘Entra’ a ese proceso con un pasado, una tradición y un acervo cultural que no tiene por qué desdibujarse para estar ‘a la altura de las circunstancias’.  Menos aún, que se le recuse o se le señale como un obstáculo al cual es imprescindible hacerle reingeniería para que el progreso en el marco de esta aldea global sea viable. ¡Cuántas caras largas, transidas de impotencia, de desánimo, de cólera y de frustración, desaparecerían si reparáramos que nuestro país es joven e igual como un adolescente, está en la búsqueda de sí mismo y de la aceptación de su propia imagen! Un enfoque de nación tendería a encauzar esta fuerza que empuja sin norte aparente a la espera de líderes señeros. Pensar exclusivamente a través de modelos economicistas es actuar de espalda a esa fuerza viva y caer en el error de presionar sobre la base de parámetros y metas que obedecen a realidades históricas diferentes.    

2.- Una visión mecanicista:

Entender o concebir una nación desde una perspectiva del mercado implica, sin duda, dirigirlo sobre la base: a) Del imperio de lo cuantitativo, es decir, solo lo que se expresa en cantidades y es mensurable es principio o causa de decisión; b) Del determinismo, dada la intervención de un principio o de una causa todos los efectos serán siempre los mismos, irremediablemente;  c) Del reduccionismo, donde la nación es un gran espacio productivo en donde interesa más el ‘operario’ que el ‘ciudadano’; y, d) De una actitud simplificadora de los acontecimientos y comportamientos, que conduce a la presunción de que todas las acciones y comportamientos encuentran su explicación en una sola causa, por ejemplo la economía. En esta visión poco espacio queda para la libertad del hombre en cuanto agente que decide su particular contribución al bien común; en consecuencia, es un dato o número más dentro de un sistema que privilegia los resultados globales.  

El movimiento de un país no es como el de una máquina, en la que accionando el arrancador todos los engranajes se ponen automáticamente en marcha. Su dinámica se basa en las actuaciones cambiantes, contingentes y libres de todos sus hombres. Es esta la clave para un adecuado gobierno de personas.           

3.- Una visión clasista:

En cierto sentido resulta coherente una tendencia clasista. Obviamente, el privilegio y las concesiones se sesgan en los tenedores del capital, quienes lo arriesgan en tanto y cuanto las condiciones establecidas o por establecerse desde la cima gubernamental garanticen pingües dividendos. El problema no está en los dividendos que se puedan obtener sino en los acomodos administrativos-legales que se realizan para tal fin.

En consecuencia, la sociedad se estructura en orden a grupos clasificados por rangos en su capacidad de gasto. A menor nivel de ingreso le corresponde escasa participación en las bondades del sistema: crédito restringido, poca capacidad de ahorro, consumo limitado y remotas probabilidades de movilidad social. De esta manera las clases sociales se convierten en clases económicas, y el tener ingresos diferenciales es la clave para formar parte del grupo selecto de consumidores a quienes se dirigen las estrategias de la oferta.

Consecuencias 

En teoría, un país sin recursos económicos difícilmente podrá acceder a un progreso creciente y sostenido. En la práctica, en una nación cuyos agentes o unidades económicas (léase ciudadanos) se hallan agobiados por conseguir, día a día, los recursos necesarios para el sostenimiento familiar mínimo, su desarrollo es poco menos que imposible. Si las mejores energías de los ciudadanos se orientan a sortear la inmediatez de sus necesidades ¿qué tiempo y creatividad queda para aventurarse a nuevos proyectos, para proponer alternativas, para los ideales y para pensar en el mediano o largo plazo personal o del propio país?     

Lo grave de vivir en una constante crisis económica es que se ‘seca’ la vitalidad, el empeño y las capacidades de los ciudadanos, necesarias para construir un país sólido. Esta realidad se hace patente, aunque no de modo exclusivo, en la clase media, que en todas las sociedades jalona los cambios pues la obliga a renunciar -por atender el día a día económico- al espacio y tiempo dedicados a la discusión, al intercambio, a la generación de planes y descuida su compromiso con el desarrollo social de su país.    

Antes se decía que los gobiernos procuraban ‘pan y circo’ para su pueblo, para que esté contento y no piense en más. Craso error, pero tenía la ventaja que no agobiaba a la clase social motora del cambio. Hoy el sistema ofrece “recesión + ansiedad reforzada = no pensar”. De donde la ansiedad reforzada resulta del agobio económico diario más el consumismo que presiona a gastar más de lo que ingresa, utilizando a diestra y siniestra el dinero plástico para adquirir los bienes ‘característicos’ de una sociedad moderna (lo cual obviamente incrementa el agobio económico). Nuestro pensamiento, ahora cargado de contenido economicista, es poco probable que encuentre cauces para pensar en el bien común y en el desarrollo del país. 

Por eso, aún a expensas de la crisis, urge mirar al futuro con esperanza e ilusión. Proponerse no solamente hablar de cifras. Actualizar Víctor Andrés Belaúndeesas charlas de café de antaño donde si bien no ‘se resolvían los problemas del Perú’, pues terminaban unificando criterios y con el espíritu lleno de bríos porque nos descubríamos acompañados en nuestros empeños y preocupaciones: formar parte activa de una misma nación. Esta actitud es fundamental, entre otras razones, para evitar caer en el anquilosamiento social y en una especie de anorexia política, pues llegar a esos extremos implica suscribir un cheque en blanco endosado a la administración de turno para que actúe como el único agente capaz de revertir la situación actual. 

El Perú es una síntesis viviente (V. A. Belaúnde) como resultado de lo español con lo andino. Y como país soberano no alcanza los dos siglos. Reclamar logros inmediatos de igual dimensión que otros países con mayor historia republicana es tan forzado como querer explicarlo y conducirlo solo desde una perspectiva económica. 

Anuncios

2 comentarios

  1. RENÉ BAREC dice:

    FELICITACIONES!

    DE ACUERDO CON SU APRECIACIÓN. SI EL DIUAGNÓSTICO ES CORRECTO,
    ¿CUÁL EL REMEDIO?
    ME PARECE QUE URGEN PROPUESTAS ALTERNATIVAS. POR LO PRONTO, UN NUEVO MODELO DE DESARROLLO, MEJOR AÚN, UN PROYECTO DE SOCIEDAD NACIONAL.

  2. Francisco Córdova Calle dice:

    Ciertamente no podiamoas esperar menos del Apra un partido que no logra nisiquiera encontrar su propia identidad. Solo cuando haya una clase política responsable, que no vea solo sus intereses lo cual creo no es tan reprochable, sinó también los de los demás, podremos hacer la diferencia entre crecimiento y desarrollo, dado que para nuestros gobernantes es lo mismo y esto logicamente porque no tienen una buena formación y menos las ganas de ver una realidad complicada como es la nuestra. Es por ello que siempre tienden a simplificar las cosas perdiendo en ese proceso la vista sobre problemas realmente importantes como la educación por ejemplo.

    La edad republicana de nuestro país no creo que sea tan importante, porque otros países con la misma edad, caso chile y otros de sudamérica han alcanzado logros muy importantes en materia de desarrollo social que nuestro país está a muchos años de hacer realidad.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: