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Edith Martensen: Líneas hábiles que pintaron con amor al Perú

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ARTISTAS PERUANOS

1954_aug_4_edith1

 

Por Tatiana Coello Pohl

Su forma de mirar el mundo fue a través de los lienzos, y hacia ellos trasladó el amor que sentía por la belleza de la naturaleza, la gente y los paisajes del Perú y de todos aquellos lugares en los que vivió durante su vida. 

Nacida en Lima el 14 de noviembre de 1927, Edith Martensen de Petersen pasó su infancia y juventud entre Lima, Miraflores, Ancón y Chosica. Fueron estos dos últimos lugares los que la vieron veranear hasta jovencita y le ofrecieron los hermosos escenarios que capturó en su obra. 

1951_huaychulo-charcoalAl casarse, se trasladó con su esposo -geólogo de profesión- a La Oroya, donde se establecieron en las instalaciones del campamento de la compañía minera Cerro de Pasco Corporation. Los siete años que pasó entre esos deslumbrantes paisajes fueron muy importantes para ella, no solo porque fue el tiempo en que nacieron sus tres hijos sino porque le sirvieron para traducir en pintura la hermosura paisajística, como la del glaciar Yanasinga (5490 m.) ubicado en la cordillera de La Viuda, en Huarochirí (noreste de Lima). 

1951-mujer-de-huaycuhloPosteriormente, en el año 1963, tendría que alejarse del Perú para radicar en Massachusetts, Estados Unidos, debido a que su esposo se convirtió en profesor de geología de la Universidad de Harvard. Sin embargo, sus citas con la inspiración artística continuaron durante toda su vida en el pequeño taller que montó en el sótano de su casa de Belmont (Massachussets). Allí siguió evocando sus recuerdos de colores, texturas e imágenes vividas así como aprovechó los paseos con sus niños a la playa o al lago para plasmar la belleza que la naturaleza ponía a sus pies.

Otras hermosas pinturas las logró merced a sus viajes a Alemania, Japón y Tahití, donde pudo apreciar lugares exóticos y conocer personas interesantes que le sirvieron de excelente materia prima. 

Técnica

‘Algunas líneas hábiles son la esencia de una pintura’

1948_iglesia-tintaEs así como Edith Martensen describía el arte de pintar a su hija Heidi. Y es que ella inició su camino por la pintura asistiendo en los dibujos arquitectónicos que hacía su padre, dedicado al negocio de la construcción. También heredó la vena artística de su abuela Georgina Krug y de su abuelo, el reconocido arquitecto Nicholas Babinski, quien diseñó y construyó el edificio Ronald del Callao, una joya arquitectónica que data de los años treinta que ha sido declarada Patrimonio Cultural por el Instituto Nacional de Cultura del Perú.

 Despertado el genio del arte en ella, dedicó su tiempo a seguir estudios en la academia del artista peruano Germán Suárez Vértiz (1946-1951), docente distinguido de quien aprendió a apreciar con sensibilidad la belleza de los rostros de cada una de las razas humanas. También se inspiraba de artistas de talla mundial como van Gogh, Gauguin, Albrecht Dürer, Michelangelo y especialmente de Cezanne, para reproducir con sencillez lo que le rodeaba, tratando de capturar la esencia, aprovechándose del lenguaje de las distintas tonalidades, de la textura de sus telas y de las propiedades de las técnicas utilizadas, como el óleo, las acuarelas, el pastel y el carboncillo.

Es así que de las 163 pinturas que Heidi, hija de esta extraordinaria artista, ha sistematizado con mucha dedicación en un álbum de Picasa en la web, podemos apreciar que cerca de una tercera parte está compuesta por acuarelas, otro tercio por carboncillo y tinta y el resto por lienzos en pastel y óleo. Con el conocimiento que esta labor le da sobre la obra de la pintora Edith Martensen, Heidi nos comenta que la obra de su madre pasó por tres etapas, todas ellas definidas por los acontecimientos en su vida familiar.

 La primera etapa de su trabajo artístico (1946-1952) estuvo caracterizado por el uso del carboncillo, acuarelas y óleo en retratos, naturaleza inmóvil, desnudos y paisajes peruanos. “Mi madre siempre dijo que durante este tiempo ella aprendió enormemente de cada cuadro que pintó, así que le resultaba muy duro vender sus pinturas tras las exposiciones”, comenta Heidi.

 Durante la segunda etapa (1956 a 1963) Edith establece su propio estilo y eso le sirvió mucho para expresarse mejor en los lienzos pintados con motivos referidos a los paisajes de La Oroya, para sentirse cómoda dando clases de pintura en su hogar y para iniciar luego (1963) una nueva experiencia artística en Estados Unidos, donde establecieron su nueva residencia por el trabajo docente de su esposo en Harvard.

 Por último, la tercera etapa artística de Martensen, señala Heidi, comienza varios años más tarde, a partir de 1970 después de ajustarse al ritmo de la vida en Norteamérica. Con sus hijos crecidos y más independientes podía dedicar más tiempo al arte.

Por eso los últimos años de su vida, pues falleció en el año 1978, Edith Martensen no solo se vuelca a los lienzos, sino que experimenta con la escultura y la cerámica, así como con el uso de materiales distintos, como los clavos. Con ellos realizó interesantes representaciones visuales y ornamentos, como los destinados a su iglesia, los mismos que siguen siendo usados, cuarenta años más tarde, para adornar el árbol de Navidad. 

“Para mi madre, el arte era un refugio, un lugar de renovación donde poder observar el mundo que la rodeaba y captar la esencia de su majestuosidad y misterio. La total concentración en la pintura le demandaba una inmensa energía. Ella era una persona tranquila que se dedicó por completo a su familia y el arte era su forma de ver el mundo que le proveyó un medio de expresar lo que estaba en su alma. Ella vio la belleza en las personas a su alrededor y en los lugares en que vivió y visitó. Estuvo enamorada de la simplicidad”, confiesa dulcemente Heidi evocando con mucho cariño a su querida madre.

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2 comentarios

  1. Isabel dice:

    Me parece muy bien que promuevan la imagen de artistas peruanos, qe aunque fueron muy talentosos, no tuvieron o tienen mucha publicidad aquí. Espero que salgan publicadas las obras de artistas de todas las ramas.
    Muchas gracias por este aporte en el conocimiento de personas que tamien aman al Perú y que lo demuestran a través de su arte.

  2. JAIME ARIANSEN dice:

    ME SIENTO MUY ORGULLOSO COMO PERUANO Y COMO FAMILIAR DE UNA ARTISTA TAN DISTINGUIDA, !ES MI PRIMA! HURRA….

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