Sociedad Amantes del País

Inicio » Desarrollo » Las ‘ofertas históricas’ y la crisis de los partidos políticos en el Perú

Las ‘ofertas históricas’ y la crisis de los partidos políticos en el Perú

VÍDEO: TRIBUTO AL PERÚ

HIMNO DEL PERÚ VERSIÓN QUECHUA

HIMNO DEL PERÚ VERSIÓN ASHANINKA

HIMNO DEL PERÚ VERSIÓN AYMARA

HIMNO DEL PERU VERSION HEAVY METAL

a

Archivos

Mapa de visitas

Calendario

febrero 2009
L M X J V S D
« Ene   Mar »
 1
2345678
9101112131415
16171819202122
232425262728  
La responsabilidad sobre el contenido de los artículos corresponde a sus respectivos autores, no representa necesariamente la opinión institucional de la Sociedad Amantes del País.

Traductor en línea


directorio de weblogs. bitadir
Blogalaxia
Peru Blogs

Estadísticas del Blog

  • 489,240 hits

Ingrese su dirección de correo electrónico para recibir gratuitamente notificaciones de actualización de este blog. Luego haga click en 'suscribirme'.

Únete a otros 86 seguidores

Síguenos en facebook

carlin

 

 

 

 

 

 

 

Por Walter Brunke Ríos

En nuestro Perú uno de los medios eficientes para cooperar en afianzar eficazmente la falta de credibilidad en los partidos y sus políticos consiste en que algunos, pocos o muchos, continúan creando o apoyando expectativas imposibles de ser bien cumplidas o satisfechas. Son típicos los anuncios ‘históricos’ jurídicos (leyes, resoluciones, decretos…) que tratan de alcanzar los deseos de amplios sectores de ciudadanos disfrazando, no pocas veces, la motivación primaria de obtener una mayor cuota de participación en el poder, una mayor popularidad personal o partidaria o, mejor aún, ambas a la vez.

Algunos alcanzan así sus objetivos últimos, mientras que otros solo quedan inmersos en el espejismo de sus buenas intenciones: ganar elecciones o mejorar su posición con miras a los siguientes comicios. Entonces se sienten exitosos, pecho inflado, autoestima al máximo; los ciudadanos aparentemente beneficiados los admiran y aplauden por haber vencido en los torneos del voluntarismo demagógico o haber subido puntos en las encuestas. Victorias pírricas, vacías al final de cuentas, tanto para dichos políticos o partidos, cuanto para la ciudadanía supuestamente beneficiada.

Más tarde o más temprano, los políticos o partidos que incurrieron en este vicio tienen que afrontar los justos y generalizados reclamos a su palabra. La pena es que, entonces, la forma de gobierno democrática pluralista se vuelve anémica y pierde credibilidad también, ya que la mayoría de ciudadanos suele caer en otro vicio intelectual funesto: tenderán erróneamente a generalizar la mala experiencia y creerán que “todos los políticos, todos los partidos, siempre son así…”, “la política es un lugar sucio, donde al que entra no le quedará  otra opción  que embarrarse  y corromperse o engañar si desea tener ‘éxito’…”.

Pero lo que es más grave aún, toda la nación, especialmente las personas más débiles o las familias que menos tienen, tendrán que pagar de manera desproporcionada e indiscriminada la factura irresponsablemente contraída sea por medio de un aumento de los impuestos, junto con la disminución inevitable en la provisión y calidad de los servicios públicos mínimos, o mediante una inflación agobiante, si es que los ahorros de los peruanos no alcanzan para cubrir los desaciertos populistas y los disparates ‘polítiqueros’.

Más peruanos debemos saber mantenernos fuera de la tentación de seguir ‘el mal menor’ ayudando a los que siguen practicando la política del “hay que decir lo que la gente quiere…” o “hay que ofrecer lo que quieren escuchar aunque sea sin sustento alguno”, porque si no actuamos así siempre nos quedará el escoger la opción del ‘mal menor’, convenientemente apuntalada por la ‘teoría del voto perdido’.

Más ciudadanos debemos apoyar a los que proponen realistamente lo que sí se puede hacer -y hacer muy bien hecho, no a medias ni deficientemente-, siempre y cuando viniere precedido del debido proyecto técnico-político integrado consistentemente en un plan general de gobierno.

De lo anterior se desprende una lección importante: ante cualquier ofrecimiento de una política daba, preguntemos entonces los ciudadanos y los periodistas: el cómo concreto, con qué recursos económicos, con quiénes, los procedimientos, el impacto social, qué otras alternativas se han estudiado y por qué se han desechado, la coherencia con el todo, etc.

La prensa especializada debiera ayudar firmemente en esta tarea de profilaxia política. Así ayudaremos a ir introduciendo en la alicaída política peruana hábitos más responsables entre los partidos y sus políticos. ¡No sólo hay que hacer cosas, sino hacerlas bien! Ayudemos a decir: ¡Adiós a la improvisación y a la imprevisión política en nuestro querido país!

Anuncios

6 comentarios

  1. Juan dice:

    Walter:

    Ojala hubiese una mayoría ciudadana con tu forma de ver la politica, pero lo cierto es que en el Perú para ser politico tienes que estar dispuesto a competir en un ambiente sucio,de cobardias, traiciones, soplones y cuanta lacra puedas imaginar; desgraciadamente el que entra limpio no le queda otra opcion que ser parte de ese ambiente sucio, mimetizandote con el para salir airoso;caso contrario te sacan del sistema…

    Se necesita mas que 12 apostoles para cambiar la idiosincracia politica en este pais…

  2. Walter Brunke Ríos dice:

    ¡Hola Juan!

    Qué sorpresa tan grata. Gracias por la franqueza de tu comentario.

    Efectivamente, una sola persona o sólo 12 mosqueteros, poco más podrían intentar hacer y lograr, en el mejor de los casos, lo que lograron Miguel Grau y los demás epónimos del Huascar, en 1879. Aún así preguntaría: ¿Sirvió de algo o de nada, entonces, su trabajo, su sacrificio? ¿Lo hicieron por deber o por encontrar un nicho en la gloria, por poder, por dinero o por azar? ¿Quedó, a fin de cuentas, algo para el Perú? ¿Su ejemplo tuvo y/o tiene eficacia alguna para nuestra vida social? ¿Debe, puede tenerlo?

    Pienso que la política es también, en cierto modo una lucha, -obviamente no consiste sólo en ésta-; asaz una suerte de lucha permanente, que nunca acaba, de ideas, de consciencias y de voluntades, en la cual sólo excepcionalmente se derrama sangre, pero que justamente, por repercutir directamente en las condiciones generales de la convivencia social, si no intervienen en ella más caballeros, o sólo unos pocos cuantos, entonces no queda mucha esperanza, sino, sólo, el conformismo, la resignación e implorar por milagros fortuitos, que, a veces, suelen ocurrir en la historia de los pueblos.

    En la lucha política no se ganan o pierden territorios; se gana o se pierde, se mejora o empeora, el BIENESTAR GENERAL DE LA SOCIEDAD ENTERA. Aquí la política del buen ciudadano avestruz es, a la larga, contraproducente. Entonces, el “sistema” entra en disfunciones hasta resquebrajar o quebrar definitivamente la paz social. En este caso, la cuenta de resultados siempre resulta negativa para todos y cada uno de los que convivimos en la sociedad.

    En conclusión, creo que lo razonable es que los ciudadanos se prepararen y actúen al modo espartano o prusiano para la lucha, aunque sumando sólo caballeros que compongan una institución pequeña, pero formidable, con un cohesionado grupo de militantes y dirigentes, merced a un ideario claro, no ambiguo, sin afanes personalistas, y con la suficiente capacidad innovadora y productiva para el suministro de las indispensables fuerzas intelectuales de los cuerpos de reservas en la retaguardia.

    La lucha política democrática moderna (dado el espectacular desarrollo técnico actual) ya no requiere eventualmente de cuadros numéricamente grandes o de masas. Pero, eso sí, de instituciones y personas productivas en ideas renovadoras e innovadoras para la sociedad, entre otras precondiciones de las que sería largo hablar aquí.

    Así, pues, SÍ cabe que los ciudadanos entren, venzan y salgan limpios. ¡La unión hace la fuerza!
    Un abrazo.

  3. Ricardo dice:

    Les transcribo unas ideas, atribuídas a un premio nóbel famoso, que circulan por la WEB. No he podido verificar la autenticidad de la fuente, pero, creo que tienen relación con la discusión generada por el post:

    “No pretendamos que las cosas cambien si siempre hacemos “lo mismo”. La crisis es la mejor bendición que puede sucederle a personas y países porque la crisis trae progresos. La creatividad nace de la angustia como el día nace de la noche oscura. Es en la crisis que nace la inventiva, los descubrimientos y las grandes estrategias.

    Quien supera la crisis se supera a si mismo sin quedar “superado”. Quien atribuye a la crisis sus fracasos y penurias violenta su propio talento y respeta más a los problemas que a las soluciones. La verdadera crisis es la crisis de la incompetencia.

    El problema de las personas y los países es la pereza para encontrar las salidas y soluciones. Sin crisis no hay desafíos, sin desafíos la vida es una rutina, una lenta agonía. Sin crisis no hay méritos. Es en la crisis donde aflora lo mejor de cada uno, porque sin crisis todo viento es caricia.

    Hablar de crisis es promoverla, y callar en la crisis es exaltar el conformismo. En vez de esto trabajemos duro. Acabemos de una vez con la única crisis amenazadora que es la tragedia de no querer luchar por superarla”.

    Da para meditar la paradoja, ¡no?.

  4. RLV dice:

    Hay muchos ejemplos de gente que con pasión han sacado adelante proyectos mucho mas difíciles que el que se plantea de cambiar al Perú.

    Ghandi es un ejemplo, Mandela otro.

    Si las ideas son claramente planteadas, representan un futuro de justicia y equidad para los Peruanos, partamos con el enfoque positivo de que para ser político se debe ser honesto y comprometido con el bién común y no el interés personal.

  5. Walter Brunke Ríos dice:

    Pero en el Perú no necesitamos depender del hecho que primero aparezcan los grandes personajes, para que los peruanos recién los sigamos. Porque, ¿si no aparecen?

    Hay un camino más seguro: que muchos ciudadanos buenos y capaces, -y nuestro país ciertamente cuenta con bastantes-, según el perfil indicado en el último párrafo de RLV, se unan en un grupo o en varios distintos, pero, todos con predisposición a buscar y promover lealmente el bien común de todos los peruanos. ¡No el bien de unos a costa del de los otros, sólo por motivos electorales, por reduccionismo ideológico o las ansias de Poder político y económico!

  6. Eduardo Leon Desmaison dice:

    Para Ricardo: el texto que has presentado corresponde al señor Samuel Lewis Galindo de Panamá quien dicho sea de paso es un personaje bastante valorado en este país. Gracias por circularlo, es muy bueno ese texto en realidad. Saludos,

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: